23 de agosto de 2007

Divididos

Este 26 de agosto de 2007, en silencio y sin levantar polvo, se reunirán en la Cancillería los embajadores y jefes de misión de las representaciones diplomáticas de Bolivia en el mundo. Mientras escribo estas líneas, nuestros delegados han de estar subiendo a los aviones, desde en la lejana China hasta acá al lado, en Buenos Aires o en Lima, para llegar este domingo puntuales a la plaza Murillo. La agenda de la reunión que durará varios días tiene tres partes (hasta donde puedo llegar a saber), el avance de la llamada diplomacia de los pueblos, el encuentro de los embajadores con los grupos afines al MAS que se hacen llamar movimientos sociales, y el tratamiento al tema del voto de los bolivianos en el exterior.



Mientras el país se parte en dos o en cuatro, con la paciencia de una termita abocada a su trabajo, los diferentes núcleos políticos que administran el proceso de cambio, siguen construyendo los puentes, despejando los caminos, levantando las murallas que sostendrá la nueva arquitectura estatal que debe aprobar la Asamblea Constituyente, así sea “en grande”, antes de autodisolverse o autodestruirse, legando una referencia que ordene el asalto definitivo al poder total, que preparan Evo Morales y sus muchachos, en nombre de los desarrapados de la tierra.



Insisto en la afirmación sobre la existencia de un núcleo duro al interior del MAS que no cree en lo democrático, sino en el enfrentamiento y la victoria militar, para derrotar definitivamente a sus enemigos de clase, raza y origen, instalando un tipo de comunitarismo que nadie termina de definir, pero que viene a ser un atractivo ideal de sociedad adaptada al nivel de desarrollo político, económico e intelectual, de las organizaciones corporativas, étnicas y agrarias que conforman el instrumento político que nos gobierna. Desgraciadamente al frente no hay una respuesta ciudadana transparente, comprometida y de principios, como necesitaríamos para enfrentar el desastre que se avecina.



Paralizado el Tribunal Constitucional, neutralizado el Poder Judicial, empantanada la Asamblea Constituyente, dividido el Congreso Nacional, debilitadas las instituciones, o bien financiadas bajo cuerda aquellas que podrían emitir reparos, empoderados las asociaciones agrarias y corporaciones afines al gobierno, fortalecido el narcotráfico, solo falta neutralizar o descabezar la Corte Nacional Electoral y tendremos la cama tendida para la reproducción del poder político en manos del MAS. Estamos llegando al punto de no retorno, como dicen los aviadores, cuando se sobrepasa un límite de velocidad que impide abortar el despegue de un avión, así sea incendiado y con los motores en llamas. Y pareciera que la consigna de los núcleos ideológicamente duros del gobierno es no retroceder ni un paso, ni siquiera para tomar impulso.



Garantizar la reproducción del poder, así sea sobre la base de la manipulación y el fraude (no digo que tenga que ser necesariamente así), es el eje central de la estrategia, porque el conjunto de decisiones que se preparan y que serán consecuentes con la propuesta de constitución que ha develado el MAS, solo será posible si se hace sobre una dinámica de reconstrucción permanente de la legitimidad de esa decisiones. El Presidente Morales ha expresado clarito que las leyes actuales entorpecen del desarrollo del proyecto masista, mientras el corro que lo rodea repite hasta el cansancio eso de “no será legal, pero es legítimo”.



Y vuelvo al encuentro de jefes de misiones en el exterior. El Canciller y los embajadores van a discutir como organizar el voto en el exterior y lo van a hacer con los llamados movimientos sociales. El cidob y los embajadores, el conamac y los embajadores, las bartolinas y los embajadores, los mallkus del collasuyo y los embajadores, (exagero para graficar) los heladeros de la zona de Miraflores y los embajadores. Todos discutiendo la diplomacia de los pueblos, el tema marítimo, el origen y el destino de la cooperación, los convenios comerciales con la Unión Europea, la ampliación del ATPDA y los convenios de libre comercio, la relación privilegiada con Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y Nicaragua.



Mientras tanto, los encargados de fiscalizar todas estas cosas, agarrándose a puñetes como en un circo para vergüenza de algunos y regocijo de los menos. Y los encargados de decir si lo que se decida en el futuro por decreto se puede o no se debe hacer, suspendidos por un juicio que decidió un día de mal humor el Presidente Evo.



El que no lo ve, es que no quiere verlo.