26 de agosto de 2007

¿Escenarios posibles?

 


A ver, a la rápida. Esta semana que empieza será de cambios en el decorado, lo que permitirá estrenar una nueva escena en este gran teatro de lo nacional.



Escenario uno, el acuerdo, el más deseable, donde se conserva aún algo de racionalidad. El martes el paro convoca a las fuerzas vidas de 6 departamentos, pero no es de una contundencia absoluta y obliga al Cuarto Creciente (ya no es media luna) a negociar. En Sucre se reinstala de Asamblea Constituyente, se retoma el principio de que ningún tema puede ser apartado de la discusión, se lapida o se quema en plaza pública como a las brujas medievales a la señora Lazarte, con el permiso y la aquiescencia de don Evo Morales y el MAS. En La Paz las instituciones llamadas para ello encausan legalmente el pedido de juicio a los magistrados del Tribunal Constitucional y alcanzan un resultado aceptable para alguna mayoría coyuntural que se arme en el parlamento. De vuelta a empezar.



Escenario dos. La champa guerra, también llamada el enfrentamiento. El paro del martes es contundente y definitivo, inclusive hay acciones que muestran visos del descontento en La Paz. El gobierno se atrinchera y no da brazo a torcer, mientras que quienes pelean en contra del gobierno se sienten muy envalentonados y tampoco ceden nada. Asamblea paralizada, Parlamento dividido, amenazas de un lado y del otro, grupos que se trasladan a Sucre para defender cada cual lo suyo, enfrentamientos focalizados entre sectores en varios lugares del país. La oposición y parte del MAS juegan a suspender la Asamblea, aún a costa de no decidir sobre las autonomías y la reelección. Los más radicales creen que ha llegado de poner toda la carne al asador e intentan un momento revolucionario.



Tercer escenario. La ruptura del proceso. Nadie coordina nada o poco. El MAS está fracturado entre tendencias y sectores, empezamos a ver a los radicales, los guevaristas, los que creen en la multitud, aquellos que prefieren conservar su pega y el negociadito recientemente montado. La oposición también, los que alientan la resistencia, los institucionalistas, los que prefieren las acciones civiles no violentas, hay grupos aislados de recalcitrante racismo que lo desvirtúan todo. De un lado y del otro se visitan los cuarteles, los militares vuelven a sentir el olor del poder que se cocina en esta olla de grillos, las embajadas, unas y otras, tienen una gran actividad; los cheques y los maletines con dólares devaluados van y vienen. Unos preparan la defensa del proceso revolucionario, bolivariano y popular. Los otros hablan de prevenir el enfrentamiento y la división del país. En todo caso es bueno pensar que una cosa es hacerlo y otra consolidarlo, sirve de advertencia para cualquiera de los dos lados.



En fin, para repetir mis colofones, es una película que la hemos visto muchas veces, aunque ahora viene en una versión renovada. Los más jóvenes creerán que es algo nuevo, los que tenemos algunos años más, sabemos como acaba.