15 de agosto de 2007

... y colorín colorido, la Asamblea se ha jodido.

 


 


Más allá de cualquier consideración y simpatía, de ser paceño o chuquisaqueño, lo que ha sucedido hoy (15.08.07) en la ciudad de Sucre es más bien digno de una asamblea de carrera en una universidad, o de una reunión sindical de alguna subcentral agraria (sin desmerecer, solo por poner un escenario donde algo así podría pasar sin afectar definitivamente mucho a nadie), que del magno y soberano plenario de la Asamblea Constituyente de un país cualquiera (con casi 200 años de vida independiente y casi 30 universidades plenas funcionando), así sea bananero y políticamente subdesarrollado como viene a parecer cada día más el nuestro.



Recuerdo de estudiante en la UMSA, nos llevamos tres buses llenos de colegiales que ese año salían bachilleres y llenamos la asamblea al grito poco universitario / tilín tilín – tolón tolón – quien ganará? / y nosotros desde luego, haciendo votar a los presentes y tumbando todas las decisiones, para luego celebrar nuestro atrevimiento contra creo que los troskos, quienes resultaron minoría esa noche. Como hoy en el Teatro Mariscal en Sucre, igualito, por encima del reglamento, las normas, los acuerdos, los principios; o por debajo, si bien se mira. Entonces mañana / titlín tilín – tolón tolón / con una resolución en asuntos varios nos cargamos las autonomías departamentales, o el senado nacional que no nos gusta y seguimos avanzando en la Bolivia de los cambios que se cumplen.



Ahora vendrán las huelgas, las cívicas y las de hambre, algunos bloqueos no estarán del todo mal, lo mismo que las acusaciones de maniobreros, abusivos, más bien ustedes que son los oligarcas y neoliberales. En este momento hay constituyentes que no pueden salir a la calle porque los sucrenses indignados los cuelgan de un farol, lo que podríamos conpensar enviando mañana algunos camiones con alteños dispuestos a defenderlos a palos. Tilín tilín – tolón tolón, uno mirando de palco como si fuera un huevón.



Esto es la Magna Asamblea Constituyente, declarada soberana y originaria y destinada a consensuar y redactar el texto que servirá de marco a nuestras leyes, para que vivamos en paz y progresemos los de ahora y las futuras generaciones. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.