24 de enero de 2008

full joda muchachos


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El último mohicano, podríamos titular también a este continuo irse de lo que queda de racionalidad. Se fue Gabriel Loza del gabinete y ha sido sustituido por Graciela Toro Ibáñez, socióloga, militante del PCML en mejores épocas para el comunismo pekines, y con una importante experiencia en CIPCA y ACLO, según dicen los que saben; como yo no sé, me abstengo de opinar sobre la persona, pero el curriculum me suena a conocido. Ese cambio, junto a la creación de CONALCAM son los datos que encuentro más relevantes para destacar, después de unas húmedas jornadas entre festivo y discursivas, que sembraron más bien dudas que certezas, gracias a ese nuevo estilo presidencial y pedagógico, que se permite explicar ante las cámaras, por ejemplo, lo que había sido el déficit fiscal, que Don Evo acaba de descubrir ("yo no sabía", como gusta decir), para afirmar orgulloso que este año no hubo, a pesar del irreprimible crecimiento de los gastos.


Gabriel Loza es un hombre respetado hasta por las burocracias de los organismos internacionales vinculados a la economía, es decir, sabe mucho más sobre lo que es y no es el déficit fiscal y quería aportar con algo, para que lo mucho que tiene este gobierno se convierta en algo parecido al desarrollo y no camino al despilfarro. Por eso hace días presentó su renuncia irrevocable, habiendo llegado seguramente al convencimiento de que como están las cosas no se va a poder, más aún con entes como el Conalcam, que según el Presidente (dicen no los que saben, sino los que estaban despiertos, que lo dijo en su discurso de siete horas) se situará por encima del gabinete ministerial y ayudará a vincular el proceso de cambios con las demandas de los movimientos sociales, que son, en el fondo, quienes debieran conducirlo. Otra cosa, también fiscalizará al gobierno (dicen que no necesariamente dijo, pero al buen entendedor...) por encima o por debajo, del ente fiscalizador que es el Parlamento.


La línea está marcada, basta ver cuales son los movimientos sociales elegidos, y aquellos otros dejados de lado. Como se diría, en pasadas épocas de maravillosa juventud revolucionaria ( sino recuerden la UDP, donde se creaban coordinadoras políticas cada tres días): ¡full joda muchachos! Interesante sería plantearse entre los objetivos de la reconstrucción, la formación de instituciones con capacidad de crear y transmitir una memoria colectiva sobre los hechos y episodios de la vida nacional, para no seguir, erre que erre, siempre en el mismo lugar.


 


 


Gracias al periodico madrileño “EL PAIS” por la caricatura de Forges, en nuestro caso haciendo referencia al sexo de las piedras