24 de febrero de 2008

AUMENTITO

Sobre lo escrito en el anterior post se discutía ayer en radio Panamericana de La Paz, con un diputado de apellido Silva. Repetía (seguramente con sinceridad) la lección memorizada que escuchada al pasar ha de sonar bien, más no para un oído atento. ¡Discutamos sobre resultados! – demandaba–, el resultado es el texto constitucional que ha evacuado la Asamblea, eso es lo que cuenta, lo que hay que discutir; nosotros hemos hecho una propuesta, pero encontramos una oposición que nos responde con pequeños problemas de procedimiento: que el cuartel en Sucre, que la maniobra en Oruro, que los muertos (sic), cuando de lo que hay que discutir es el fondo del problema, que si el latifundio, que si los recursos naturales, que si las autonomías indígenas…



El mismo diputado en el mismo programa de radio (para no creer), al referirse a los estatutos autonómicos, especialmente al cruceño, salía por peteneras, igualito que la oposición que él criticaba un ratito antes, sosteniendo que esos estatutos eran ilegales por errores imperdonables en su elaboración. Argumentaba el diputado y con razón, que quienes habían redactado, propuesto, discutido y aprobado los estatutos autonómicos, no tenían la legitimidad para hacerlo, aunque hubieran sido electos por voto popular para atender otros asuntos y cumplir otras funciones. Y es verdad, los tales estatutos también son ilegales y bajo ese supuesto, el gobierno niega la posibilidad de discutirlos, porque sería reconocerlos.



Esito nomás sería, para decirlo en boliviano: Ilegal contra ilegal. Mal procedimiento contra mal procedimiento. Desconocimiento y falta de argumentos, contra otra cosa igual. Mentira tras mentira, descontento que engendra descontento. Si lo que hay que hacer –decía el diputado– es achicar la brecha entre ricos y pobres en este nuestro país y los oligarcas no nos dejan, nos ponen trabas, en el camino nos ponen piedras. Como si en dos años que llevan de gobierno hubieran hecho algo en beneficio de los pobres, salvo hablar, sin tomar en cuenta la inflación que a quienes más golpea es a los que tienen menos. O como si los que bloquean las carreteras fueran oligarcas. O alguno de los más de treinta muertos que este gobierno carga en su reciente mochila no fuera un boliviano de los de a pie, un campesino, un trabajador, algún estudiante, otro minero…