12 de febrero de 2008

el desafío paceño

Si uno observa el padrón electoral y su evolución prevista para las próximas elecciones o referéndums verá que solamente el departamento de La Paz significa el 32% del total de electores posibles, frente al 31% que suman los departamentos de la Media Luna, es decir Beni, Santa Cruz, Pando y Tarija. El resto está distribuido entre Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí.


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La fortaleza ganadora del MAS radica en su presencia incontestable en el departamento de La Paz, donde una sola provincia –la provincia Murillo– concentra el 24% del total del padrón electoral, es decir, el resto del departamento significa solamente un 8% del total.



Si pàrtimos de la hipótesis de que el 31% de la Media Luna se anula con el 32% del departamento de La Paz, y que los departamentos restantes mantienen ya un equilibrio sostenido en la distribución de los votos, podremos imaginar la razón del empate permanente que se avecina en los próximos eventos electorales.


Ese equilibrio solo puede ser superado si el MAS logra romper la tendencia en la Media Luna o si la oposición logra quebrar el predominio masista en el departamento de La Paz, o más claro aún, en la ciudad de La Paz. Lo que suceda en el país depende de la capacidad de volcar parte del electorado en las ciudades de El Alto y La Paz; así de claro, aunque nada sencillo de hacerse.



El futuro está entonces en manos de los líderes paceños, de lo que puedan o no hacer los próximos meses. ¿Quiénes? En realidad y por el momento, mientras surjan otras opciones que pugnen por reemplazarlos, estamos hablando de cuatro personalidades con las que hay que trabajar ahora: Victor Hugo Cárdenas, Samuel Doria Medina, Carlos Mesa y José Luis Paredes. Del altruismo y la capacidad de comprensión de la responsabilidad que tienen en sus manos, depende el futuro imediato de todo el país.


Por eso el gobierno requiere tener en sus manos la Corte Electoral, el sistema de identificación nacional, el control del Registro Civil, el manejo del Padrón Electoral; por eso requiere también el voto de los bolivianos en Buenos Aires y solo en Buenos Aires, porque el voto en Estados Unidos o España podría deparar sorpresas. Y por eso es necesario mantener una alerta permanente por la transparencia y la neutralidad de esas instituciones.