1 de febrero de 2008

Máscaras


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¡Vamos a bailar y alegrar la vida, que ha llegado el carnaval! ¡Que vivan los dioses del vino, la lujuria y la alegría! Así duren tres días, así reinen solo un par de noches, antes de volver a la rutina.



Las cartas están echadas para después del carnaval. Basta ver el catastrófico final del dialogo entre el gobierno y las prefecturas, donde ambas partes se cubrirán con las máscaras del yo no fui y el discurso del culpable siempre será el otro.



Pero esta vez ya no hay terreno para seguir jugando a el buenito soy yo, porque pasado el carnaval es haciendo y no diciendo. Por ejemplo, el Prefecto Costas ha convocado al referéndum autonómico en Santa Cruz para el 4 de mayo y eso es haciendo, con o sin la corte departamental electoral, con o sin el beneplácito del Parlamento Nacional, con o sin el permiso del gobierno. Haciendo quiere decir garantizando las urnas, los recintos, los jurados electorales, el recuento transparente de los votos y asegurando la presencia de los votantes. Vaya lío. Para eso no cuentan las máscaras, los discursos, ni los vinos.



Igual el gobierno central, que ha decidido, sin importarle el resultado de la negociación con los prefectos, que desde el 1º de febrero se paga el Bonosol gonista, con nombre masista de Bono no sé que cosa, recurriendo a los recursos del IDH, lo que es haciendo y no diciendo, y que pondrá a las prefecturas en la necesidad de un franco desacato y que las obligará a encabezar medidas de hecho. Y a todos nos obligará a tomar partido, porque ya no se puede seguir ni blanco como que tirando a negro, o negro como que queriendo blanco.



O el referéndum contituyente famoso, que debe ser convocado para ya nomás. Eso también es haciendo. El gobierno tiene que lograr instalar las urnas en las escuelas de los departamentos rebeldes del cuarto creciente –conocidos también como La Media Luna–; a ver cómo se hace, porque si se realiza el mentado referéndum (cosa que yo pongo en duda) seguro que terminarán instaladas en algunos cuarteles y al cuidado de los militares, para seguir la tradición constitucional inaugurada en La Glorieta. Sabotajes, quemas de urnas veo venir en el horizonte de los referéndums anunciados para este año.


 


Salvo el Referendum Revocatorio, que sí puede hacerse y en el que parece haber pleno acuerdo entre todas las partes y que, vista la situación, podría ser el Referendeum Posible, aunque de por medio está la capacidad de mantener o no la transparencia electoral, evitar las tentaciones gubernamentales de manipular los votos, el uso del dinero en la campaña electoral, por unos y otros, las pocas garantías del voto en el exterior; en fin, los temas que hace a una Corte Electoral que en un par de meses más estará fuera del control de la ciudadanía.



Y los que estamos en el medio, que no somos del populismo étnico tan parecido al fascismo, que pregona el gobierno; ni somos parte de la derecha conservadora y racista, atrincherada en el comiteismo regional, también tenemos que dejar de estar solo diciendo, queja que te quejas, para no terminar –ni chicha ni limonada– abatidos entre dos fuegos y acusados de no hacer nada.




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Terminado el carnaval, la risa, las comparsas y también las mascaradas, que ya vienen durando meses, nos tocará a cada quien el quitarnos la careta.