10 de mayo de 2008

¿REVOCATORIO O REVOLCATORIO?


He escuchado decir que el referéndum revocatorio, propuesto por los prefectos hace un año, admitido por el Presidente hace meses, aceptado en la Cámara de Diputados, aprobado en la Cámara de Senadores, y promulgado por Morales Ayma hace una semana, no se realizará nunca porque no le conviene a nadie jugarse el pellejo de semejante manera, a cara o cruz, tan a todo o nada; sobre todo en el caso del Movimiento al Socialismo, cuyos dirigentes recién empiezan a conocer y a disfrutar de las miserables ventajas del poder que tanto alegran la vida de los espíritus simples, y se mostraban así, desencajados y muertos de sorpresa, ante el anuncio del Presidente Morales de entrarle a la votación y que sea la gente quien decida si debe quedarse o no.


Estamos de nuevo en etapa electoral, cuyos resultados no resolverán nuestros problemas, la verdad, pero puede ser que ayuden algo, si gana el NO y Morales Ayma se ve obligado a acortar su mandato y convocar nuevas elecciones generales adelantadas. No sería la primera vez que sucede, ya optamos por ese camino para salir del caos y desgobierno el año 1984, cuando D. Hernán Siles Zuazo tuvo que hacer lo mismo, aunque al pueblo boliviano le costó menos trabajo tomar la decisión, que se hizo en una “cumbre política”, entre los jefes y jefecillos partidarios de entonces. Ahora no hay partidos, jefes ni jefecillos, no hay cumbres, no hay acuerdos, la verdad no hay nada; bastaron pocos años para hacer tabla raza con la institucionalidad democrática y dejarnos a merced del “jefazo”, como dice Martín Sivak que ahora está de moda.


El proyecto del MAS, que es un proyecto, como una melcocha, entre indigenista y marxista y que ha dado como resultado discursivo una especie de nacionalismo étnico, más bien fascistoide, no ha logrado poner en marcha ningún programa de importancia para beneficiar a quienes dice representar y defender. Hace un par de días en el canal de Tv oficial, Amalia Pando se esforzaba para que su entrevistado le contara algo sobre lo hecho en contra de esta subida desmesurada de precios de los alimentos, que es la cara más cruel de la inflación; el entrevistado nada de nada, dele contra la oligarquía y los otros fantasmas que agobian la imaginería gubernamental, y contra el imperialismo ni se diga, pero de haber hecho algo como director de un programa para la seguridad alimentaria, no se ha hecho nada. Ese es el principal problema del gobierno, que no ha hecho nada, que no hay un programa en curso, de los planes de vivienda ni una casa, de los de educación ni una escuela, de los de salud ni una nueva cama hospitalaria, de microempresas cero, desarrollo laboral en absoluta bajada, de crecimiento de la producción en ninguna parte, de nuevas inversiones mejor ni hablamos, y así hasta no acabar nunca. Por eso este proyecto del nacionalismo étnico andino, rural, de origen y cultura sindical, premoderno y predemocrático, ha hecho aguas, no va más; esta reducido al apoyo de los más leales y obsecuentes en la ciudad del El Alto. El referéndum revocatorio es un respiro ante la falta de oposición, que les hace pensar a los del MAS que pueden lograr una victoria, es decir, un 46,26% del total de los votos para quedarse. La oposición tiene que lograr la hazaña de una cantidad superior a los 1.544.374 votos, que tienen que representar, al mismo tiempo, un porcentaje superior al 53,74% del total de votos validos, para obligar al adelanto de las elecciones generales.


La formula para decidir si se van o se quedan es poco clara, viene amañada y con ventaja. Lo correcto hubiera sido, como se hace en todos lo casos y en el mundo entero, la mitad más uno. Que ganó el SI, se queda a terminar de hundir la economía y a destruir lo poquito que sobrevive de institucionalidad democrática, hasta el 2010, que está a la vuelta de la esquina y tampoco es como para desesperarse. Que ganó el NO, se van a dar conferencias por el mundo explicando por qué la oligarquía y el imperialismo y cuatro familias poderosas no los dejaron gobernar, victimándose y haciéndole creer a la gente bien intencionada del planeta tierra que no fue la inoperancia, la incapacidad y la falta de gestión, lo que los llevó a este resultado catastrófico e imperdonable: el haberse farreado en dos años el apoyo popular y ciudadano que nadie se permitió tener en la Bolivia contemporánea. Pudieron haber hecho lo que quisieron, lo que pensaron y lo que soñaron, solo era cosa de saber concertarlo; no como ahora que están peleados con todos, o casi todos.


Veamos el tema de la confianza. Hay un pedido de renuncia de los vocales de la Corte Nacional Electoral, para elegir en concenso un nuevo grupo que tenga el aval de todos los involucrados, lo que quiere decir que la confianza en ese organismo está erosionada, de un lado y del otro, el nuevo vocal y Presidente de la CNE no da garantías respecto a su idoneidad y neutralidad; más allá de su voluntad personal que puede ser de las mejores, su imagen no da ya para conducir el proceso. Seguramente el gobierno podrá aducir también que las cortes departamentales no responden a la estructura nacional y que estarían parcializadas, lo que va a significar un segundo obstáculo para la realización del referéndum. Otro problema es la posibilidad real de fraude, así se supere el actual nivel de desconfianza; para evitarlo hay que evaluar por lo menos tres asuntos: a) el sistema de sufragio debe ser el mismo de siempre, la ciudadanía contando públicamente los votos en cada mesa y cada recinto; nada de maquinitas venezolanas que conviertan el NO en SI o a la inversa, dependiendo de la necesidad oficial, b) si se lograra habilitar el voto en el exterior (cosa que dudo debido a el corto tiempo) deben ser todos o nadie, sería sospechoso que se intentara solo en Argentina y no en Estados Unidos o España, por ejemplo, y c) el rango atareó del voto debe permanecer como está, el país no ha discutido, ni tendrá tiempo para hacerlo, eso del voto de menores de los 18 años. Solucionados estos temas, sigamos adelante.


O sea que con el 46% de los votos Evo Morales se queda. ¿Puede el MAS alcanzar este porcentaje de apoyo? Veamos a los números:


La Media Luna con Santa Cruz a la vanguardia ha demostrado que puede convocar a un 85% del voto a favor de su propuesta autonómica, lo que forma parte de la oposición dura al gobierno del MAS. Suponiendo que esa votación no incluye el descontento de los que se abstuvieron y que en los otros departamentos no existe un apoyo tan contundente al NO, podemos optar por un voto negativo superior al 65% como meta. Esta será una campaña sin fronteras departamentales para la Medias Luna, porque se trata de decidir en circunscripción nacional, como dice la ley de convocatoria al referéndum, para votar SI o NO al Presidente y al Vicepresidente (¡ojo!), por lo que los departamentos de la Media Luna podrán contar con el apoyo del liderazgo cruceño (y el tarijeño, que es menor, pero no menos importante) y la ventaja de estar calientes por la realización y la victoria autonomista en los sendos referéndums departamentales que deberán realizarse en el camino (que no vaya Morales a querer negociarlos en nombre de la posibilidad de revocar su mandato). Desde luego que las negociaciones políticas estarán limitadas a la realización de los referendums, para que quienes negocien tengan la legitimidad para hacerlo; todo intento de negociar ahora sería testimonial por la limitación de sis resultados.


Potosí, Chuquisaca y Cochabamba son departamentos divididos en sus opciones electorales. Chuquisaca vendrá de una elección departamental para Prefecto que seguramente le habrá otorgado una apretada, pero importante victoria a la oposición (a pesar de las esperanzas del MAS por reeditar una votación inalcanzable en Sucre, ya que su candidato está tercero en las encuestas, inclusiva por debajo de la candidatura de AS), lo que se tendría que reeditar en el referéndum revocatorio. Potosí y Cochabamba, partidos electoralmente en dos, deben aprovechar la existencia de sus liderazgos departamentales de oposición para mantener la mitad de los votos a favor de la Bolivia democrática, mestiza y moderna, que significa el NO del referéndum.


La parte más difícil está en las tierras altas, en La Paz y Oruro. Supongamos que en el peor de los casos nada se ha movido en las alturas, y que Oruro y El Alto mantienen tasas de apoyo al MAS como en las elecciones pasadas (la última general y la de constituyentes), lo que es mucho suponer, porque las encuestas dicen lo contrario; mucho más en la ciudad de La Paz, donde la decepción y el descontento son patentes e irreversibles, y dado que la mitad del padrón electoral de la provincia Murillo (24% del total nacional en términos del crecimiento constante de votos emitidos [VE]) está concentrado en la ciudad de La Paz, la tarea de la oposición consiste en garantizar una victoria del NO a Evo Morales en el centro y el sur de la ciudad, lo que es absolutamente posible.


Sinteticemos: a) Que la Media Luna {32% del padrón electoral [VE]} consolide una clara victoria del NO, superior al 65% de los votos válidos; b) que la división del voto se mantenga en Cochabamba, Potosí y Chuquisaca {26% del padrón electoral [VE]}, si posible a favor del NO, y c) manteniéndose el voto mayoritario pero disminuido a favor de Morales en los departamentos de Oruro y La Paz {42% del padrón electoral [VE]}, que el NO logre una victoria en tres zonas de la ciudad de La Paz (Sopocachi, Miraflores, Calacoto y aledaños). Es absolutamente posible, mientras que lo contrario es impensable, que el MAS crezca en la Media Luna, que evite la fractura del electorado en tres departamentos, y que consiga revertir el desencanto de las clases medias en La Paz y hasta en Oruro y El Alto. No se va a poder; ¡la historia estás con nosotros!


Finalmente hay que recalcar otros conceptos más bien cualitativos. Si leemos el mensaje cruceño no como la aprobación de un texto estatutario, con el que podemos estar o no de acuerdo (yo creo que es inaplicable, por ejemplo), sino como una reacción inevitable de la base sociológica de sustento crítico a la oposición (oposición a los abusos y excesos de un proyecto ruralista, arcaico, predemocrático y étnico), podremos encontrar y contener y organizar a la ciudadanía mestiza, transcultural, democrática y abierta a la inclusión social y la modernidad. En ese lugar de la geografía y la historia está el espacio para construir un futuro proyecto político no de aposición al MAS, sino de reconstrucción de la nación y sus instituciones. El referéndum revocatorio es un paso más en ese camino, y debemos entenderlo con la responsabilidad y madurez que tenemos acumuladas como sociedad para hacerlo.