29 de enero de 2010

La Flota "Cosmos"

En Bolivia se llama "Flota" a la empresa de buses encargada del transporte colectivo de pasajeros por carretera. Pues bien, la "Flota Cosmos" ha sido suspendida y se le ha prohibido operar a causa del último accidente ocurrido con uno de sus autobuses.



Hay 69 muertos en accidentes de carreteras en lo que va del año, es decir en menos de un mes.

La intención de este post es, primero denunciarlo, hacerlo evidente. En segundo lugar, denunciar también la actitud de empresarios, trabajadores y sindicatos afiliados a la flota Cosmos, que ahora dicen que no se puede imponer una sanción a esa empresa porque habrá personas que quedarán sin trabajo. Es el recurso común de la cultura asamblearia de los sindicatos y organizaciones corporativas en la sociedad nativa, que anteponen siempre el pequeño interés y el logro de ventajas a corto plazo, por encima de la ética, o por falta de una ética colectiva (es decir política).

Cuando se cierra una empresa, hay personas que quedan sin trabajo (el mismo trabajo que hasta hace poco cumplían muy mal) y para ellas, los gobiernos (central, departamental, municipal) y las instituciones del ramo, debieran generar y acordar política de compensación y ayuda, pero esto no es excusa para dejar pasar la negligencia y la irresponsabilidad que caracteriza al transporte colectivo en toda Bolivia. ¡Bien por la sanción!, esperando que hacia el futuro pase lo mismo con toda empresa que incumpla con las normas de seguridad y ponga en peligro la vida de sus pasajeros.

“La presión por encima de la norma”, esa ha sido la característica del ejercicio de la autoridad en la sociedad nacional. La presión de la familia, del grupo empresarial, del sindicato, de la fraternidad, de la comunidad originaria; una cultura sectaria y poco democrática, que se debe romper en el futuro, más ahora que se propugna la construcción de un nuevo Estado.

Es en estos detalles donde llegará “lo nuevo”. El Estado Plurinacional tiene hacia adelante dos opciones, o la transformación de esta cultura del corporativismo asambleario, para trascender a la institucionalidad moderna, o la mutación, que es el retorno a lo de siempre, a la presión, al desacato, al padrinazgo.