2 de abril de 2010

Cambiar de canal

Esta mañana miraba en Productores Asociados de Televisión a una conductora hablando primero de chismes rosas y luego de cocina ( “y ahora ponemos las almejas” y lanzaba a la sartén un par de mejillones). Yo pensaba que el ex Presidente Carlos Mesa debe andar dando de gritos, si ve su viejo canal, ahora tan banal y fatuo, creado para el desarrollo de la cultura, el conocimiento y la historia, para el pensamiento crítico, convertido en esto. Yo no es que me oponga a este tipo de televisión, o a otros peores; finalmente al que no le gusta, que cambie de canal.

Tampoco en el occidente del país andamos bien. Si uno mira temprano Radio Televisión Popular (del ex Compadre Palenque) podrá ver al mismísimo Director General de Ceremonial del Estado de la Cancillería del Estado Plurimultiple de Bolivia, tratar de construir y explicar la ascendencia genealógica del Sr. Presidente, D. Evo Morales Ayma, enlazada a Pachacutec y filtrándose por la historia hasta tocar la pareja sagrada del mito inicial, en el centro del Lago, Mama Ojllo y Manco Kapac (que de aymaras tenían nada). Acompaña el esfuerzo comunicacional una medio sacerdotisa que entra en trance a veces, para recibir sensaciones y explicar el mundo y lo que pasa, conectada directamente con la Pachamama o algo así, ahora que estamos de retorno al animismo mágico de hace miles de años atrás. También está permitido cambiar de canal.

Y lo mejor es La Razón, el periódico que fuera construido con éxito por D. Raúl Garafulic (†), hace 20 años y que luego pasara a formar parte del grupo español PRISA, que edita El País de Madrid, o sostiene la Cadena SER en toda España, entre otros medios que son vanguardia del pensamiento laico y progresista de ese país. Ahora La Razón se ha convertido en un nuevo pasquín del gobierno del MAS, en manos de un consorcio venezolano (no es el primero, ni será el último). Mi amigo Puka Reyesvilla Mendez ha dejado de ser columnista, después de 12 años de trabajo y entrega en “Agua de Mote” que se publicaba los viernes. Ni le han mandado una carta avisándole, ni nadie le ha dicho gracias.  El puro estilo masista y no se puede cambiar de canal.



Cada día, con más fuerza, la calidad de la información, la capacidad de disenso crítico, el debate público y la formación del conocimiento, está trasladándose a la web, donde no se puede coartar la libertad. El autoritarismo etnonacionalista que gobierna el país entiende que las cosas deben ir de esta manera: guillotina para los políticos opositores, censura para los ciudadanos que intenten opinar.