2 de diciembre de 2016

ANÓNIMO

NO SUELO PUBLICAR TEXTOS ESCRITOS POR OTRAS PERSONAS, PERO ESTE ES UN CASO EXCEPCIONAL.

Es lo mejor que he leído hasta ahora sobre el accidente de aviación de la compañía LaMia y su trágico saldo de muertos. Me ha llegado anónimo por Whatsapp y no he podido identificar a su autor. Acá va:

CHAPECOENSE Y LA “FORMA BOLIVIANA" DE HACER LAS COSAS

El Chapecoense ha sido víctima de la manera boliviana de hacer las cosas, que algunos especialistas han denominada como “laxa”, para decir que en nuestro país “se pasan la normativa por el culo”. Un calificativo que alude a la época que vivimos, donde los brutos gobiernan y donde los mediocres, militantes del MAS siempre, se encargan de cosas delicadas, como el agua, la educación, incluso el fútbol, y ahora, según se constata, de la administración de los servicios aeronáuticos.

Un vuelo que no debió salir porque se sabía que le podía faltar combustible: se mintió con respecto a su punto de partida, se declaró el aeropuerto de Cobija pero se despegó de Viru Viru; y alguien, de la autoridad aeroportuaria nacional, lo autorizó. Un vuelo que salió como salen las flotas interdepartamentales, a la “quete”, con un irresponsable al mando y que luego se revientan en las carreteras llevándose vidas por delante. Una amistad y una relación de parentesco en el gobierno que otorgó y facilitó la licencia de operación de una línea aérea de estructura endeble, pobre, sin ningún respaldo económico, patrimonial y técnico. Es decir, un “bluff”. 

Relaciones obscuras con la dirigencia del fútbol latinoamericano que la “mercadeaba” entre los clubes y selecciones sin reparar en que era una empresa insegura. Una mezcla letalmente peligrosa de un empresario-propietario piloteando “su” avión, tomando decisiones o evitándolas para evitar multas y no afectar sus ganancias. Un pequeño propietario pensando en su pequeña propiedad antes que en la vida de los demás. Una empresa que no tenía asegurado a su personal, a pesar de los riesgos del rubro, que evadió sus obligaciones con la normativa laboral vigente, sin ningún problema. Finalmente, una empresa con funcionarios que sabían que volaban sometidos a un alto riesgo, que sabían que los obligaban a jugárselas, pero que callaban porque ni modo “hay que trabajar”. La típica de un país en “proceso de joderse”.

El gobierno guarda silencio, como siempre "nadie sabe ni sabía nada". La Fiscalía no se pronuncia, cosa rara conociendo lo voluntariosa y presta que es cuando hay que hacer algún trabajo que beneficie políticamente al “Jefazo”. No sería raro que las componendas y los padrinazgos se estén moviendo para que los responsables no caigan y se culpe al barrendero o al carga maletas del aeropuerto. No sería de extrañar qué si siguimos hurgando, nos topemos con gente en puestos que no les competen, es decir, un psicólogo, un abogado, o peor aún, un bachiller en lugar de un ingeniero o especialista en cuestiones de aviación.

La institucionalidad del país está en entredicho. La cultura y la inteligencia de los bolivianos, también. Estamos quedando como un país de brutos y atrasados. Es el precio que vamos pagando por la fama y la manera de hacer las cosas de nuestros gobernantes y autoridades. Se confirma lo que en anterior oportunidad dije: si los bárbaros gobiernan, gente similar se hará cargo del control de las demás cosas. Y no es chiste. El plantel del “Chapecoense” ha sido víctima de esta realidad mediocre disfrazada de “Proceso de Cambio” y de la disparatada “revolución cultural”.

28 de noviembre de 2016

CUBA Y LA LIBERTAD

Cuba vive desde hace años un proceso lento y difícil de transición. Ha ido aflojando de a poco las libertades individuales y comerciales, ha reconocido la propiedad privada individual y el comercio en manos de pequeñas empresas, ha abierto los aeropuertos a los turistas y siendo cubano ya no requieres de abusivos permisos para viajar al extranjero; está camino a disponer Internet para el público. Camina lento, pero camina...

Esto es producto de un largo trabajo de mediación de muchos ciudadanos en el mundo, de los partidos y líderes del socialismo democrático europeo, de los de América Latina, del mismísimo Papa y de los Demócratas Norteamericanos, que con delicadeza y paciencia hemos apoyado las iniciativas dentro y fuera de La Isla para que los criterios del odio y el resentimiento, de los más fanáticos y radicales, no se impongan a la visión de nuevas generaciones que tienen menos por olvidar y mucho por construir.

No dejemos que la acción de los más radicales imponga su discurso. Apoyemos a los cubanos que en La Habana y en Miami quieren abrir y continuar el dialogo para sostener la transición. Cuba es un hermoso país con un pueblo educado, con una clase media ilustrada como hay pocos en el continente de habla hispana, y el día que se abran las puertas de la libertad y la democracia, florecerá como ninguno, porque tiene condiciones para hacerlo y, hay que reconocerlo, esas condiciones atrapadas y bloqueadas por una larga dictadura, son el resultado de una revolución frustrada en la que muchos creímos alguna vez.

26 de noviembre de 2016

FIDEL

Si hay una personalidad cuya presencia y muerte me causan sentimientos encontrados es Fidel Castro Ruz.

No puedo colocarlo, aunque quisiera en mi galería de dictadores, no cabe su figura entre las fotografgías de Francisco Franco, Augusto Pinochet, Robert Mugabe o Idi Amin dada; uno podría decir que por ser de izquierdas, pero no; en esa galería me caben personajes como Muamar el Gadafi y puedo llamarles criminales a todos ellos, sin que se me mueva un pelo. En las cercanía rondan Hugo Chavez o Evo Morales Ayma, puedo colgar sus fotografías en el museo universal de la infamia.

Tampoco su figura cabe en mi galería de grandes socialistas que transformaron el mundo por su compromiso y apoyo a la democracia, Felipe Gonzales, Willy Brandt, Olof Palme, Salvador Allende o José Mujica, porque al lado de ellos Fidel es un dictador.

Lo que sé es que nadie puede ser indiferente, menos yo. Fidel Castro Ruz es, a no dudarlo, el latinoamericano que con mayor fuerza impactó en la vida de mi generación.


15 de noviembre de 2016

LOS CUATRO PILARES

La oposición en Bolivia tiene cuatro pilares que la sustentan, pero ninguno de ellos sirve (por si solo) para construir una alternativa al etnonacionalismo autoritario que preside Morales Ayma y cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder, a como de lugar.

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Están los restauradores, que sueñan con volver a la República como ellos la conocieron (olvidando que hay varios tipos de repúblicas) y en la que seguramente gozaban de algunos privilegios hoy perdidos; este grupo es el más disperso de todos porque no tiene un liderazgo visible que los represente, pero están fundamentalmente incrustados en el Movimiento Demócrata y Social que lidera el Gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. Rubén no puede subir la cordillera y crecer en Los Andes, no porque sea camba, sino porque en occidente no hay resquicio ni posibilidad alguna para un discurso restaurador.

Doria Medina se esfuerza por ocupar el lugar del "supuesto saber" como le llaman los psicoanalistas al lugar que ocupa el analista; un sitio para alguien en quien confían los demás porque creen que puede intervenir y solucionar los problemas, porque su legitimidad se basa en que dice saber todas las respuestas. Doria Medina y su entorno están convencidos que cuando se agudice la crisis económica los bolivianos vamos a buscar a quien pueda ayudarnos y lo encontraremos a él, guardando las recetas, las fórmulas econométricas y listo para salvarnos.

Hay otra tendencia que es la polarizadora, que plantea que cansados de tanta mentira, corrupción, ineficiencia, desigualdad social, injusticia, abusos, etc., al profundizarse el rechazo al actual gobierno y su deseo de perpetuarse al infinito, los bolivianos vamos a buscar en las antípodas del régimen algo totalmente distinto, que si pastor de cabras el uno, licenciado de Harward el otro. De allí proviene el duro discurso de Tuto Quiroga, quien confía que en esa búsqueda, nadie mejor que él para habitar y trascender desde las antípodas.

Luis Revilla es el mejor posicionado de los renovadores. Ellos consideran que este taponamiento político tiene que acabar algún día. El año 2005 los candidatos eran Doria Medina y Morales Ayma, el 2010 los candidatos eran Morales Ayma y Doria Medina, el 2014 (adivinen ustedes) los mismos dos y algún tercero menos importante. Morales Ayma y Doria Medina se han convertido en los tapones que impiden la renovación, tanto en el oficialismo como entre la oposición, y ambos tienen (desgraciadamente) las condiciones materiales para seguir taponeando el futuro. Los renovadores consideran que esto debe terminar ahora y que el 2019 nos puede brindar la dicha de ver otros rostros y nuevas propuestas.

El problema de estos cuatro proyectos (que en otras circunstancias podrían ser a cada cual mejores) es que son incapaces de generar una propuesta y un relato alternativos, porque están anclados y viven todos los días del puro enfrentamiento contra el gobierno masista. Ninguno de ellos está dispuesta a reconocer rasgos positivos en el gobierno que encabeza Morales, toda su existencia está condicionada y depende de pelear contra Morales Ayma, sin resquicios para pensar, al margen del cocalero déspota y tiránico, en el futuro del país. Todos hacen política para bajar a Evo del trono, para apurar su derrota definitiva, y eso no es una alternativa.

Aclaro que es el régimen masista el principal culpable, porque desde el primer día ha roto todo dialogo y ha envuelto al país en su visión predemocrática, falta de dialogo, incapaz de mirar de frente a los ojos de los otros y hablar de igual a igual. Eso ha generado un ambiente denso, ha impuesto una forma adversa al relacionamiento político, que nos ha retrocedido como país al siglo XIX, sin opciones.

Quien logre romper el sino opositor podrá alzarse con el liderazgo del futuro, pero nadie sabe cómo. A mi se me están ocurrido algunas ideas...

7 de septiembre de 2016

ABOGADOS TRUCHOS

Cada día nos trae una nueva sorpresa; esto de los abogados que fungen de tales sin tener título es el ribete de la corrupción que lo salpica todo. Tenemos abogados falsos en las universidades, en los ministerios, en los juzgados, pero faltaba la cereza en la torta, el fútbol tiene ahora su abogado trucho.



El señor, que no doctor, Walter Manuel Torrico Céspedes es Vocal (de no creerlo)  de la Comisión de Asuntos Legales de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) o CSF, a la que llegó aireando su título en tanto que Secretario General de la Federación Boliviana de Fútbol; este deshonroso caso trasciende nuestras fronteras, nos pone frente al mundo para vergüenza de todos, aficionados o no al rey de los deportes.


Cuando leí que Gabriela Zapata se hacía pasar por abogada habiendo vencido apenas unas pocas materias entendí que esas cosas pasan a veces, pero se trataba de una malandrina que podía dedicarse a hacer de todo para trepar, pero cuando me dijeron y mostraron que como o otros al Secretario General del fútbol boliviano, falsificando notas y certificados de la UMSA año tras año, hasta completar sus estudios con apenas 10 materias cursadas, engañando con esos papeles mal habidos a otras universidades para hacerlos reconocer y titularse, no tiene nombre. Eso es indigno y merece la condena social más dura para ejemplo de los y las jóvenes de todos los equipos, de todas las hinchadas, de todo el deporte.


¿Y si no pasa nada, como estamos acostumbrados a ver cuándo los poderosos eluden la justicia? Entonces sabremos que la corrupción sigue cabalgando, que para unos es el castigo y para los intocables el olvido. El fútbol boliviano no puede dejar pasar semejante afrenta a su historia, so pena de quedar manchado para siempre.