11 de julio de 2018

SOBRE CARLOS D. MESA G.

Primero mi solidaridad con él, porque será los próximos meses la victima con quien ensañarse, de este gobierno ebrio de poder y decidido a hacer lo que sea necesario para atornillarse a la Silla Presidencial por los siglos de los siglos, amén. Sin importarles el rol de Vocero de la Causa Marítima ni el impacto que causará sobre el cuerpo de jueces del Tribunal en La Haya, o en Chile o en la comunidad internacional donde Mesa tiene un prestigio incuestionable, la decisión de perseguirlo hasta el último rincón de la tierra has sido tomada, en la línea que anunciaron hace meses, de llegar a 2019 sin que quede una sola voz contraria a la repostulación de Morales Ayma y menos aún, alguien que le pueda ganar con el suficiente margen como para que ni la manipulación o el fraude sirvan para algo.

Segundo, una pregunta inevitable. Cuando el régimen lo pone contra las cuerdas, no quedándole otra que defenderse utilizando todos los medios que le otorga la desportillada institucionalidad democrática que pervive a pesar de todo, ¿estará Carlos D. Mesa dispuesto a dar un paso al frente y decidir liderar la consigna del 21F y asumir sus consecuencias? ¿Entiende Carlos Mesa que golpear ahora la mesa y sacudir la historia, con toda la fuerza de la rabia que produce una acusación injusta y tirada de los pelos, es ponerse en la mira de régimen para crecer con su palabra, como la espuma, y terminar irremediablemente de candidato ganador, exactamente como nos dice que no quiere ser?

Y tercero, sobre la mezquindad de la oposición, ya no de los líderes, sino de la gente, que de pronto hemos desatado viejas broncas guardadas en el baúl de los rencores, despotricando también contra él, como se nos ocurrió hacer con otros, como cuando Samuel Doria Medina salió a defenderse contra otra acusación tan absurda como esta, reavivando su terquedad de querer ser, lo que a estas alturas es en parte un mérito más que una desventaja, que también lo es. Si la ciudadanía no contiene sus ímpetus de negación de quien pudiera tomar una batuta y esgrimirla como una espada cargada de Libertad y Futuro, malos tiempos nos esperan.

No bastan las plataformas ciudadanas, no son suficientes los clamores de unidad, las marchas de juventud y fuerza que salen a las calles exigiendo el cumplimiento de la ley y el respeto al voto mayoritario del 21F. Si no nos callamos cuando se nos da por hablar mal de quienes han sobrevivido a doce años de destrucción y desconcierto, también mal podremos quejarnos de lo que hagan ellos, los que pueden mañana enfrentar efectivamente y en nuestro nombre a la tiranía. No importa que sean Carlos, o Samuel, o Ruben, o Jaime o Luis, o renovando, Soledad, Rodrigo, Christian, María, Juan, Perico o como se llamen. ¡Hay que apoyarlos a todos, para que crezcan! Después les pediremos rendir cuentas sobre lo que vayan a hacer con ese nuestro apoyo.

14 de junio de 2018

¡MORALES AYMA ESTÁ EN MOSCÚ!

La diplomacia se ha especializado hace siglos en la recepción de visitantes ilustres que viajan de un país a otro; y cómo no, de la llegada de Jefes de Estado que visitan otro país. Esas llegadas se clasifican en Visitas de Estado, Visitas Oficiales o Visitas Privadas.

Las Visitas de Estado requieren de al menos dos años de preparación, como ha informado la Cancillería boliviana, y se acompañan de un pesado protocolo que conlleva alfombra roja en el aeropuerto de llegada, recepción por el Jefe de Estado del lugar o su Canciller, el embanderamiento de la ciudad visitada, la organización de una cena o comida de recepción y otra de despedida que ofrece al irse el Jefe de Estado visitante, declaración de Huésped Ilustre por el ayuntamiento o alcaldía de la ciudad, intercambio de condecoraciones, firma de convenios bilaterales, encuentros biministeriales o en grupo sobre temas ya acordados, y otras de menos boato. 

Las Visitas Oficiales no requieren tanto protocolo, se preparan con solo meses de anticipación, mantienen un protocolo menor aunque parecido al primero, y culminan normalmente con la firma de acuerdos puntuales sobre asuntos de mutuo interés. Y las Visitas Privadas son como su nombre dice, privadas, cuando el Jefe de Estado visitante arriba a un país por razones personales; en esos casos el Estado receptor provee la seguridad necesaria y todo puede terminar con una visita protocolar al dueño de casa, un estrechón de manos y algunas fotos para el recuerdo.

Por lo visto hasta ahora, sabemos ya qué tipo de visita programó el Kremlin para el Jefe de Estado Boliviano, ni más ni menos que la de otras personalidades que llegan a Moscú acompañando a sus selecciones de fútbol al Mundial, lo que en este caso el encuentro con Putín duró tan poco que podría calificarse como una visita de cortesía.

Será interesante ver cómo ha clasificado oficialmente el Kremlin la visita de Morales Ayma en medio del despliegue de actividades del Sr. Putin por la inauguración del Mundial de Fútbol. Se puede asegurar es que no se trata de una Visita de Estado y que los mil millones era un cuento para justificar el viaje, y que son convenios ya acordados y firmados que Morales exhibirá a su retorno como trofeos, pero que no estuvieron en la agenda Putin en ningún momento.

22 de abril de 2018

LA DIPLOMACIA DE LOS PUEBLOS



Pocas veces se ve en la diplomacia un acto de rechazo político como el sufrido por Morales Ayma y su Cancillería con el tema de UNASUR.

Es el triste caso de un país cuyo Presidente asume la conducción de un Organismo Internacional y a tiempo de estar exponiendo los planes para su gestión, le renuncian las naciones asociadas, dejándolo en la más estricta soledad. No era cualquier propuesta la que se dibujada para esta gestión, sino similar a la que nos hizo a los bolivianos hace una década atrás con eso de que seríamos como Suiza en pocos años; decía Morales Ayma a los pueblos de UNASUR que estaríamos como la Comunidad Europea, con libre circulación de ciudadanos y trabajadores, creando un Mercado Común como en el Viejo Continente. Las cancillerías del área no son como los movimientos sociales de la CONALCAM que andan más perdidos que un masista en biblioteca, es decir, saben algo más y pueden evaluar la demagogia sin límites del Caudillo boliviano.

Con este gesto, contundente y durísimo, está dicho todo. No queremos nada con Usted. Y en lenguaje diplomático esto es fatal, Sudamérica le está diciendo al mundo que en Morales Ayma no se puede confiar, o lo que es peor, es alguien con el que no se debe trabajar, no tiene palabra y miente como una vieja locomotora, echando humo para todos lados.

No es un "no estoy de acuerdo con su proyecto Sr. Morales", que si quiero voto en contra y al ser mayoría no hay proyecto. Le están diciendo "no estamos de acuerdo con Usted", con su gobierno, con lo que viene haciendo en la región; quédese solo dirigiendo una Asamblea vacía, que lo acompañe Maduro, que es su amigo personal y tiene palmas para aplaudirlo.

No sé qué pueden hacer ahora Morales Ayma y su Cancillería ante un hecho tan bochornoso. ¿Pedir? ¿Rogar? ¿Concederlo todo? ¿Clausurar UNASUR hasta que le toque a otro? Y eso sería lo peor, que le toque a otro y que todos vuelvan. Creo que a Sudáfrica cuando el apartheid le toco vivir cosas semejantes.

Por el momento somos un incordio en el continente, un agujero negro en la Comunidad de las Naciones. Y ahora toca lo del Mar y lo del Silala en La haya, donde los jueces han de estar evaluando este mensaje sudamericano que da para muchos comentarios. Quedará en la historia, como las cosas que se cuentan de Melgarejo en el siglo XIX, cuando los caudillos bárbaros; solo falta Holofernes para poner sobre el mapa una huella de pata de caballo.

8 de abril de 2018

TARDE PIÓ EL POLLITO


Llegan como con diez años de retraso a querer encontrar gas, cuando las reservas de aquel que sembramos otros, se están agotando, y después de haber despilfarrado montos colosales de dinero en acciones y proyectos que no ayudaron al desarrollo.

Ahora quieren gas. ¡Nuevo gas! Y para ello no importarán las áreas protegidas, las reservas ecológicas, no importarán las leyes, los acuerdos internacionales; no importará nada. Quieren ver el país agujereado como un queso de gruyere, violando su mentada Madre Tierra por todos los costados, con desesperación. Parecen perros desbocados.


Pero no van a poder, por dos razones. La primera es que llegan tarde; en el supuesto caso de encontrar los esperados hidrocarburos, su extracción y puesta en el mercado tardaría al menos seis a siete años. Hasta ese entonces Argentina estará produciendo en Vaca Muerta y Brasil comprando comprimido de ultramar, si no tiene ya el suyo preparado. Dentro de siete años el MAS estará fuera del poder y sus dirigentes, posiblemente como Lula, encerrados en alguna triste mazmorra y camino del olvido.

Y lo que es peor. No van a poder, porque así expongan al país como a puta por rastrojo en las viles avenidas financieras del planeta, nadie va a venir a la Bolivia plurinacional de Morales Ayma, porque no es un país y menos un Estado confiables. Pueden aprobar las leyes que quieran, pueden subastar a precio de gallina muerta lo que suponen que hay en el subsuelo boliviano, pueden ofrecer las ventajas más ventajosas, peor que Goni, peor que cualesquiera otros.

Ha quedado patente ante los ojos del mundo que Morales Ayma dice y promete lo que considera que los que escuchan quieren oír, y después hace lo que a él le da la gana. Como con el 21F, que si pierdo me voy, y ahora que he perdido me quedo porque el país me necesita...

No van a venir, y no me alegro por ello, tengo una enorme tristeza por mis hijos y los hijos de mis hijos. Lo dijeron los expertos, hace diez años que lo dijeron. Lo repetimos como loros quienes creemos en el valor del conocimiento y escuchábamos con respeto a los que realmente saben.

Los masistas sordos del alma con su país, tenían los oídos taponados frente a lo que ellos consideraban la derecha vendepatria. Y ahora estamos aquí, sin gas y sin inversionistas. Alguien tendrá que pagar semejante incompetencia, y un político renovador con vocación de poder y de servicio tiene que hacer lo necesario y posible en democracia, para que no sea el pueblo quien abone la factura.

6 de abril de 2018

TRES TRISTES TIGRES


El exPresidente #Lula en el Brasil pasó de ser un niño lustrabotas en las calles de Sau Paulo, a obrero del metal, dirigente sindical, líder del PT y Presidente del Brasil. Llegó a ser nombrado como el "mejor presidente del mundo" en un par de encuestas especializadas.

El actual dictador en Venezuela, salió del anonimato entre los cientos de conductores de autobuses en Caracas y aupado por el difunto Hugo Chávez llegó a Canciller de su país. Luego, fraude y chicana de por medio, es Presidente.

Morales Ayma era pastor de ovejas, trompetista en una banda de música. Lider sindical de los cocaleros del Chapare, Jefe del Movimiento al Socialismo en Bolivia y de allí en más, el único Presidente que en democracia conquisto más del 60% de los votos, con una popularidad inigualable, que en su apogeo llego a alcanzar a casi el 90% de la población.

Debieran ser Historias Ejemplares, un claro ejemplo de lo que se puede llegar a ser en América Latina, continente de oportunidades democráticas para los más pobres y desarrapados. Desde lo más profundo de la pobreza y la marginalidad, gigantes que se levantan hasta alcanzar la cumbre. Sus nombres debieran repetirse dentro de doscientos o trescientos años en las escuelas.

Pero terminarán su vida en las cárceles, acorralados por la podredumbre de la corrupción y el despilfarro, del narcotráfico también cuando queden a la luz las redes de la cocaína que dicen que los enreda a los tres y a otros menos importantes. Desde la izquierda, desde la igualdad, la inclusión y la justicia social que estos estafadores predicaron, se los recordará como las personas que hundieron las ideologías progresistas, permitiendo que la reconstrucción de las repúblicas que los cobijan quede en manos de la recalcitrante derecha de este continente.

Pero así es nuestra historia, el pendulo catastrófico sigue funcionando.