22 de junio de 2017

PONIENDO EN RIESGO LA FE Y LA PALABRA DEL ESTADO

Militares chilenos ingresaron ilegalmente en territorio boliviano y tomaron presos a funcionarios de aduanas y un par de miliares que estaban con ellos, cumpliendo sus deberes; esa fue la versión  que nuestro Presidente, el Vicepresidente, el Ministro de Defensa y el Canciller repitieron al unísono, acompañados de un coro de diputados y dirigentes masistas, y que duró poco, porque resultó que nuestros compatriotas aduaneros y sus acompañantes estaban en realidad en territorio chileno, donde no tenían ningún deber que cumplir, porque sus funciones terminan donde la frontera.

La segunda afirmación fue que nuestros compatriotas eran inocentes de los cargos de robo, contrabando y portación ilegal de armas, bajo cuya imputación fueron entregados por Carabineros de Chile a la justicia en ese país, y que todo en realidad se debió a una confusión, ya que traspasaron sin darse cuenta la frontera, persiguiendo a los contrabandistas y lo hicieron en cumplimiento de su deber, luchando contra el contrabando, que para eso se les paga. Yo creo en esa versión y doy por entendido que así fue, nuestros compatriotas no entraron a robar, ni a intimidar, ni a nada ilegal a Chile, sino persiguiendo a los contrabandistas y su contrabando, para hacer lo que tenían que hacer en cumplimiento de sus funciones.

Cosas así suceden todos los días en todas las fronteras del mundo y se solucionan con un telefonazo. Lo que pasó en este caso es que el gobierno de Chile no quiso contestar el teléfono y decidió actuar por su cuenta sin escuchar a sus pares bolivianos. ¿Por qué los chilenos tomaron esa decisión? ¿Será solo en este caso o se repetirá por siempre? Yo creo que para los chilenos la administración de Morales Ayma ha dejado de ser un interlocutor válido y han decidido no contestar el teléfono hasta que en Bolivia haya otro gobierno; lo deben estar haciendo para curarse en salud y poner cortapisas a la necesidad de sentarse a negociar, si La Haya así lo determinara, como parece que será, ya que La Haya en ningún caso puede determinar que Bolivia y Chile no dialoguen. Lo de Chile me parece una barbaridad, un acto de mala vecindad, pero ellos lo han decidido así en estas circunstancias.

Lo peor fue que nuestros compatriotas aceptaron el camino abreviado, es decir que renunciaron a defender su inocencia en un juicio, poniendo en duda las afirmaciones de nuestros gobernantes, ya que concedieron la razón a sus acusadores chilenos, asumiendo las consecuencias procesales para y hasta ser expulsados de ese país y poder retornar a Bolivia lo más pronto posible, y poder abrazar a sus mamás y sus esposas. Yo creo que esa decisión fue tomada bajo la presión del estar en la cárcel en un país extranjero, lo que no es fácil para nadie, y que se hizo consultando a la defensa y en coordinación con las autoridades pertinentes del Estado boliviano, bajo argumentos humanitarios. Se podrá argumentar lo que se quiera, pero tácitamente para Chile y ante un juez de los suyos, nuestros compatriotas han aceptado que son unos ladrones y contrabandistas, y que portaban (los militares) armas de manera ilegal y sin permiso; o sea que en cualquier foro internacional y allá donde se mencione el tema, Chile podrá mostrar la aceptación de culpa de nuestros compatriotas.


Que el gobierno boliviano pague las multas correspondientes, que los reciba como héroes, que los condecore en una gran fiesta popular y que llene las plazas con gente que los aplauda, no borrará que ante la justicia chilena ellos aceptaron sus culpas, poniendo en entredicho la palabra del Gobierno boliviano y la confianza de todos nosotros, sus compatriotas; tan es así que en llegando a casa, la justicia boliviana debiera aprehenderlos e iniciar una demanda en su contra hasta que en otro juzgado demostraran que no fue así, que en realidad estaban en territorio boliviano, que fueron arrestados con violencia, que sufrieron vejámenes y torturas, que fueron obligados a aceptar sus culpas bajo presión y/o amenazas. Si no, la palabra de nuestras autoridades y la fe del Estado plurinacional estarán en entredicho hacia adelante.

19 de junio de 2017

EL PÉNDULO

Nuestra historia es la de un Péndulo Catastrófico, bamboleando entre dos extremos: el mercado privatizador y el Estado nacionalizador. Durante décadas hemos nacionalizado y privatizado cada veinte o treinta años y siempre ha habido un pueblo esperanzado detrás de esas medidas, tratando de encontrar en las promesas una nueva panacea de futuro.
El Péndulo se mueve con la fuerza de minorías organizadas que bloquean calles y caminos, o con las muchedumbres exaltadas que hasta han han colgado presidentes de los faroles, si no es con la emergencia de militares o caudillos sindicales que aparecen a salvarnos de nuestra propia historia; así durante décadas en las que no hemos logrado salir de la pobreza y la ignorancia y permanecemos atrapados entre los países más pobres y atrasados del continente. Tal vez el logro más importante de las últimas décadas es la democracia representativa consolidada en las urnas.

Morales Ayma lleva gobernando apenas once años, lo que no abre suficientemente la brecha generacional como para que los bolivianos que vienen sin conocer nuestra historia, terminen opinando nuevamente y repitiendo que el Estado es ineficiente, corrupto, atávico y que impide la libre competencia y inovación, sin las cuales no hay desarrollo. Yo estoy de acuerdo con este postulado –aclaro–.

El discurso estatizador que acusa al mercado de transnacionalizador y por ende de “vende patria”, de acumular la riqueza en manos de pocos a costa de muchísimos pobres, de centralizar los privilegios y las oportunidades en manos de unas familias empecinadas por reproducir el sistema a costa del pueblo empobrecido –argumentos con los cuales también estoy de acuerdo, aclaro–, no ha periclitado aún, aunque Morales Ayma y sus secuaces estén de bajada y hayan perdido prestigio y credibilidad, como nunca los últimos meses.

Vistas así las cosas es de entender por qué toda iniciativa y esfuerzo político desde la oposición democrática no trae consigo el sabor de lo innovador y renovador que muchos reclaman, sino el tufillo desagradable de la restauración de un pasado inmediato al que casi nadie quiere volver. Y si bien Morales Ayma baja en popularidad y apoyo todos los días, nadie sube, nadie aparece como una alternativa.

Porque la alternativa al “proceso de cambio” no es la consigna vacía de “cambio de proceso” de la que se viene hablando, para proponer sacar a Morales de Palacio y después que venga lo que tenga que venir –consigna que repito y con la cual estoy parcialmente de acuerdo, por sus efectos unificadores, aclaro–, volviendo a las ideas de reducir el Estado, abrir las puertas a la libertad de los mercados, y traer y empoderar a las viejas élites (o a sus hijos) que desde las sombras de su tradicional poder que el MAS no ha destruido, sino con el que se ha aliado, y llamar a la lucha contra la tiranía masista, en nombre de una democracia que en el fondo jamás han practicado, pero cuyas instituciones han construido y nos las han legado.

La alternativa política y democrática pasa por entender que la lucha de verdad es contra el Péndulo Catastrófico y no contra Morales Ayma y sus secuaces, que son solo uno de sus extremos. Como en todo el mundo existe en Bolivia tecnología de vanguardia que puede hacernos suponer que el el triángulo clásico Estado / Mercado / Sociedad, donde siempre se ha jugado la suerte de la Sociedad entre la hegemonía del Estado y del Mercado, hoy se puede resolver poniendo a la Sociedad al mando y haciendo del Estado y el Mercado dos instituciones al servicio de la gente y la ciudadanía y el Bien Común.

Existe un camino por el que pueden transcurrir nuestros pueblos y su soberanía democrática, para dotar a) al Mercado, donde se genera la riqueza a través de los emprendimientos particulares, la libre competencia, la innovación y la productividad, de aquello que precisamente carece: solidaridad, equidad, redistribución, equilibrio y justicia social; b) al sistema político lo que aún le falta: eficiencia, representatividad, participación activa, transparencia; c) a la sociedad, la capacidad de convivir digna y solidariamente, de manera colaborativa, fruto de una reforma intelectual pendiente en el seno de nuestras culturas e instituciones; d) al Estado, de un rol comprometido con el desarrollo integral y equitativo, salvando las desigualdades en beneficio del Bien Común y de los más pobres, al mismo tiempo que e) el conjunto de nuestra sociedad se incorpora a los procesos mundiales del desarrollo, el conocimiento global y la modernidad.

Eso es lo que hay que desarrollar. La alternativa debe nacer ahora, porque las condiciones están dadas, no pasa solamente por gritar dictador y corrupto contra Morales Ayma y su caterva delincuencial, o denostar a los líderes de oposición por derechitas, neoliberales (que nadie ya sabe de qué se trata) y vendepatrias, sino por desarrollar un nuevo camino en beneficio de todos los bolivianos. Esto es posible en el mundo de las Redes Distribuidas –insisto, luego existo– y la Cultura Digital de la Abundancia, hay que concentrarse en ello.

5 de mayo de 2017

MAGISTRADO

Mi bisabuelo se llamaba Francisco Urbano Lairana, nació en la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros del Vallegrande; era de los pocos abogados que tendría Santa Cruz de la Sierra a principios del siglo XX y su retrato bien trajeado y de bigotes adorna un salón de la Corte de Justicia cruceña entre los de los magistrados destacados que presidieron la Corte de ese distrito para recordar su historia. Dejó su impronta personal, ya que pasando por mi abuelo que creía fervientemente que lo único por lo que valía dar la vida era la Libertad, hasta llegar a mí, la Justicia y la rectitud han sido valores centrales en la tradición familiar.

No me imagino a ese Don Francisco recopilando papeles, empezando con su título universitario, haciendo compulsar las fotocopias en las oficinas de la Gabriel René Moreno para que quede claro que no lo han falsificado, lo mismo que con sus otros certificados, el de nacimiento, el del servicio militar, y llevándolos foliados en folder amarillo con fástener y en sobre cerrado, haciendo fila para que cuando le toque entregarlo a un secretario de marras, de los tantos que habrán en la Asamblea Legislativa y que están ahí aupados sin saber ni leer ni escribir, a puro masismo plurinosequé, quien le pedirá sus personales y le dirá que vuelva mañana muy temprano a recoger una constancia de su patriotismo y amor al Estado plurinosequé también.

Una vez que esos papeles hayan sido revisados por un Rector de universidad o su encomendado, constatando que no falte ninguno y estén ordenados según los requisitos, lo que bien podría haber hecho un ujier del Parlamento, no me imagino a este mi bisabuelo en una entrevista con algunas y algunos diputados que seguramente él no respetaría, para que le certifiquen si sabe o no sabe lo que sabe, ya que estaba entre los más doctos de la República de su tiempo y que ejercía sus responsabilidades como un profesional respetable. A abogados así en cualquier parte del mundo se los invita y se les agradece si aceptan, no se les hace hacer fila para postularse.

No me lo imagino, cruzando sus dedos, pendiente de la votación a la que seguramente lograría entrar en una lista por orden alfabético donde no constan ni las calificaciones obtenidas por sus méritos, ni en el examen, ni de la entrevista, llamando en secreto a algún diputado a ver si logra que resalten su nombre y aseguren que va a ser fiel con su puño en alto y su diestra sobre el pecho, sobre todo cuando toque decidir lo de la re-re-re y lograr así los votos suficientes para ser seleccionado entre los que van a salir a solicitar el apoyo popular en elecciones, gracias a los dos tercios del MAS, porque otra posibilidad no hay. No me lo imagino prometiendo cosas ante las asociaciones de vecinos, o los sindicatos campesinos para que difundan su nombre y digan que hay que votar por él. Menos lo puedo imaginar filtrando su fotografía en las redes del Internet y pagando a Feisbuc para que la haga circular entre los bolivianos mayores de 18 que en octubre vamos a votar, a ver si saca como un cinco por ciento que lo podría coronar Magistrado al fin, con el engaño del MAS a la ciudadanía, que nos hace creer que con tres o con un uno por ciento de la votación se han ganado las elecciones.

Y menos me lo imagino, si después de todo esto, aceptado y recorrido sólo por un gran altruismo y fervor patrio, se viera impelido a dictar una sentencia cualquiera, que de acuerdo a su saber y su conciencia pudiera lastimar en algo los intereses raídos por desgastados de algún jerarca con alguito de poder, por lo que sería acusado, juzgado y condenado en un raudo zipizape en el Senado plurinacional, donde no valen argumentos sustentados, sino otra vez la mayoría, esta vez contrariada y vociferando diatrivas, que lo condenarían culpable, a menos que antes él se apresurara a renunciar confesando ante todos su desfasado atrevimiento de haber cumplido su deber.

Saben que; con todo el respeto que se merecen los organizadores de semejante fantochada, tengan la gentileza de irse a la mismísima mierda. Lo digo en nombre de mi bisabuelo que debe estar contento que lo escriba de esta manera y de que vote NULO en honor suyo y de la Justicia con mayúsculas. Pongan nomás sus masistas truchos, que hayan experimentado siendo asesores en el sindicato de heladeros de Portachuelo o algo así. Un profesional de valía, experiencia y recto como una plomada, que es lo que nuestra desportillada justicia necesita, no se va a presentar en este circo, y las universidades nacionales, las carreras de derecho de verdad, no debieran aceptar validar semejante payasada plurinacional (que ahora sí me vine a recordar de tal apelativo).

1 de mayo de 2017

¿DÓNDE ESTÁ EL PODER?

Pasará desapercibido porque el motivo del debate será otro, ya que un aumento del 10% en el salario básico y otro del 7% en el mínimo dan para sendos pronunciamientos, pero no es tema de este post.

Lo que quiero resaltar del acuerdo alcanzado entre la Central Obrera Boliviana y el Gobierno pluritutifrútico que preside Morales Ayma en Bolivia es algo que encierra gravedad y que devela el por qué la democracia está herida de muerte y la razón de la deriva gubernamental que puede llevarnos a situaciones iguales o peores que el enfrentamiento que está sufriendo Venezuela estos días.

No conozco un acuerdo semejante ni acá ni en otra parte del mundo, donde un Gobierno Nacional, incluya en el texto un artículo o clausula a través de la cual se desliga de las consecuencias de decretos y determinaciones que se compromete a adoptar. Un gobierno que dice que va a tomar decisiones pero que no asume las consecuencias que pudieran producir; eso no es un gobierno, eso es un fantoche.


¿Quién tiene realmente el poder? Hasta hoy se podía decir que una rosca corrupta se había apoderado de los órganos del Estado y que logró postrar ante si a ministros, legisladores y jueces, rompiendo todo equilibrio democrático; pero esto va más allá. Yo pensaba que Morales Ayma era un líder carismático que encarnaba la "revolución" etnonacionalista de este populismo autoritario y desbocado que habita Palacio de Gobierno y que, como tal, vivía jugando fútbol, viajando por el mundo, discurseando tonterías, seduciendo muchachas y pasándosela bien, mientras la rosca gobernaba el país; pero no... esto es más grave.

Ricardo Paz Ballivían les llama "las minorías eficaces", que no son otras que núcleos de dirigentes de sindicatos o asociaciones y dicen representarlos mientras obtienen por ello dádivas, concesiones, contratos y empleos, a cambio de su apoyo político, mostrando capacidad de movilización en las calles y que con esta fuerza, se llevan por delante toda ley y toda norma, y a toda autoridad en ejercicio de sus funciones, imponiendo sus designios a la mayoría del país, estemos o no de acuerdo con ellos.

El acuerdo con la COB lo muestra de cuerpo entero... No estoy de acuerdo con lo que voy a decretar -dice el Gobierno-, pero no me queda otra, que si no paralizan el país, los conflictos se generalizan, no puedo tomar decisiones y mucho menos puedo hacerlas cumplir. El artículo cinco del acuerdo entre la COB y Morales Ayma muestra no solo un gobernante a la merced de sus aliados, sino el destino de la "revolución" etnonacionalista, haciéndose jirones según para que lado tire quien tenga capacidad de hacerlo. En este circo, el tigre ha decidido comerse a su domador.

22 de abril de 2017

MI VOTO SERÁ NULO



La única posibilidad de tener jueces y magistrados probos e independientes en la justicia boliviana es, en primer lugar, suprimiendo el sistema electoral para elegirlos; mientras se mantenga, existirá la necesidad de hacer campaña para conseguir el apoyo y el voto ciudadano (¿sabe Ud. cuánto cuesta hacer campaña y quienes tienen el dinero y la experticia para enfrentar eso?). Tenemos que imaginar a los mejores y experimentados abogados caminando barrios y pueblos, distribuyendo panfletos y estíkers para convencer a vecinos y campesinos que hay que votar por ellos, ¿prometiendo qué? Puedo imaginar haciendo eso a unos leguleyos tarambanas vinculados al MAS o a otro partido político interesado en tener injerencia en el sistema judicial, yendo a hacer promesas y estableciendo compromisos en nombre de la Justicia, pero a un profesional de valía, es imposible; el sistema es fallido, en si mismo.

El otro asunto es imaginar a un abogado de primera, con una hoja de vida profesional que lo hace sentir orgulloso, compitiendo con un llokalla (joven, muchacho, chaval, chamaco, quiere decir) sin historia, ante un tribunal sin especialistas que ni entienden lo que preguntan... y que sea el menos competente el que gane porque es primo del diputado tal o cual. Por favor, es imposible que funcione.

De no poderse eliminar ese camino de bárbaros porque son normas constitucionaesl y no hay ni tiempo ni voluntad para cambiarlas, se podría utilizar un parche temporal. Podría llegarse a un acuerdo entre todos los partidos con representación parlamentaria para impulsar un solo candidato a cada puesto, y que esta candidatura fuera acordada con derecho a veto de cualquier legislador participantes, sea de la mayoría o de las minorías, por muy pequeñas que estas sean. Los postulantes serían de consenso, todo el sistema político los apoyaría y podrían actual con independencia.

Con una formula parecida se logró una Corte Electoral eficiente, independiente y honrada cuando el gobierno de Jaime Paz Zamora, y ésta fue ejemplo de idoneidad y alcanzó grados de credibilidad tales que se pensó que la democracia boliviana avanzaba hacia su institucionalización, donde gobernaran las leyes y las instituciones, por encima de los caprichos o intereses de las personas en el poder. Fue ejemplar, hasta que, ya se sabe, llegó Morales y mandó a parar.

Pero esas soluciones se pueden pensar con gobiernos con capacidad de dialogo, negociación y construcción de consensos. ¿Alguien cree que el MAS podría intentar una cosa así? Ni por dentro, porque su cultura no es democrática y no quiere ni debatir, ni dialogar, ni argumentar y menos escuchar a otros; ni por fuera, porque nadie va a creer en sus intenciones, porque todos sabemos que mienten cuando así lo necesitan, ¿o no ha dicho Morales Ayma veinte veces que no volvería a candidatear y veinte veces ha roto su palabra? ¿Quién puede sentarse a negociar con gente así?

No hay solución. Yo votaré NULO.