27 de marzo de 2012

Milimasistas

No solo la presencia de los altos comandantes de las Fuerzas Armadas en el VIII Congreso del MAS, sino el comunicado posterior donde los comandantes intentan justificar esa conducta, develan (por enésima vez) el sustrato no democrático y fuera del derecho y las leyes del régimen masistoide. Ya se ha escrito suficiente sobre las características del populismo, los nacionalismos y el indigenismo en América Latina y en los Andes centrales, pero vale la pena recordar en “vivo y directo” la cualidad ácida de esas imposturas, capaces de corromper hasta el alma a las instituciones que se pensaban más protegidas o menos vulnerables.

La tendencia está clara, una promesa de modernización institucional, algo de armamento sofisticado (para estos lares), un rol cada día más intenso en actividades no militares, un discurso patriotero digno de los viejos fascismos europeos, y (no comprobable, pero se dice) sustanciosos bonos de lealtad para quienes comandan esas instituciones.


 



Estas fotografías no solo son una vergüenza para los participantes (para cada uno de ellos, sus familias, sus amigos, las Fuerzas Armadas), que aparecen como voraces “chupamedias” del caudillo, sino la prueba de un delito establecido en nuestras leyes, porque las Fuerzas Armadas de la Nación y la Policía Nacional no deliberan, no se comprometen, ni hacen política. Habrá que juzgarlos.