22 de julio de 2013

OJOTAS

En el siglo XIX en Filadelfia se crearon por primera vez los pares de zapatos, que hasta ese entonces eran iguales para los dos pies. Este avance en la Guerra de Secesión en Estados Unidos de Norteamérica –cuentan los que saben¬– permitió que el ejército del norte tuviera soldados que caminaban más y mejor. He leído por ahí (no recuerdo dónde) que ese detalle fue muy importante para lograr la superioridad militar y logística sobre los otros combatientes.


Ahora el ejército plurinacional boliviano, en honor a los usos y costumbres milenarios de los antepasados del Presidente Evo (debe ser, porque muchos de mis antepasados utilizaban botines), ha decidido cambiar los zapatos por abarcas, lo que tendrá también un resultado descollante en cuanto a la superioridad de pertrechos frente a cualquier posible adversario. Ya quiero ver en el próximo encuentro de militares sudamericanos, ataviados de gala, a los capitanes y coroneles chilenos o paraguayos, conversando amigablemente con sus pares bolivianos sobre programas y planes de la defensa continental. Menudo ambiente de chascarrillos y risas el que vamos a provocar.


Tanto caminar en búsqueda del crecimiento de la apocada autoestima de nuestras huestes, tan venida a menos, para hacer parte de la mofa militar. Ya chirigotas pidiendo reemplazar los fusiles por hondas y macanas, para volver a como debió ser cuando los pocos mosquetes que disparaban llamas y truenos hicieron estremecer a las mesnadas del Inca.


Otra posibilidad es que las tales ojotas sean solo para uniformar la tropa y que los oficiales sigan nomás utilizando botas brillantes, adornadas del metal de relucientes espuelas.