10 de agosto de 2008

Fin de la jornada



Ha concluido la jornada. Se han expresado los ganadores y lo han hecho en sendas manifestaciones públicas de regocijo, entre aplausos y vítores, llevando cada cual el agua a su molino propio y dejando de lado la consideración de que el voto marca una vez más lo que el Vicepresidente García Linera bautizó como un Empate Catastrófico. Ninguna de las partes por si sola puede continuar el camino sin la oposición frontal de la otra, nadie tiene la fuerza suficiente para imponer la hegemonía de su proyecto, si es que tiene alguno pensado para la nación en su conjunto, y no solo para la parcela de poder que le corresponde.



La Bolivia autonomista —si hacemos caso a las palabras del Gobernador cruceño Rubén Costas— radicalizará su accionar en esa dirección. Costas ha afirmado que desde mañana la Asamblea Legislativa Departamental (?) se reunirá para discutir leyes, creando instituciones de seguridad departamental, recaudación de impuestos, retención de excedentes económicos, negociación de pactos sociales y otras no compatibles con el sistema legal vigente, y menos aún con lo propuesto por el proyecto de constitución masista nacido en Oruro. Esa tendencia puede imponerse, habida cuenta que todos los prefectos autonomistas han sido ratificados y que Evo Morales ha perdido en los ámbitos de cinco departamentos. La Media Luna está intacta y se siente fortalecida.



El Presidente Morales ha sido más cauto, aunque no por ello menos contundente. Ha afirmado que el voto a su favor ratifica el camino revolucionario iniciado con su llegada, por lo que se deberá profundizar en la recuperación de los recursos naturales, las empresas que deben volver a manos del Estado y el camino del empoderamiento de las naciones indígenas-campesino-originarias. El corolario de su discurso estuvo enardecido por la vieja consigna de “Patria o Muerte – Venceremos”. También ha dicho el presidente que la unidad de los bolivianos depende de la posibilidad de compatibilizar el proyecto de constitución y los estatutos autonómicos, para lo que llamará a los prefectos a reunirse y dialogar esta misma semana, en el marco de la actual Constitución y el cumplimiento de las leyes (sic).



La ciudad de El Alto, el departamento de La Paz y el de Oruro han vuelto a ratificar su apoyo absoluto con el gobierno del MAS, ya que el voto positivo a esta opción ha alcanzado casi el 80%, dejando a la oposición relegada a una ínfima minoría, no superior al 20%, lo que le resta posibilidades para actuar y expresarse, menos aún con la pérdida del prefecto paceño, lo que entrega la totalidad del poder departamental en manos de el MAS y sus seguidores, sobre todo alteños, quienes sabrán cobrar el precio de su apoyo. Esta seción de poder departamental, que equilibraba la relación de fuerzas en Los Andes, tendrá que cobrarle a PODEMOS la parte de responsabilidad de le corresponde en ello, ya que si el referéndum revocatorio poco logró cambiar las cosas en el país, ha significado la hegemonía total del populismo etnonacionalista en el departamento que es sede de gobierno.



En realidad pocas cosas han cambiado. La rutina seguirá siendo la misma (salvo en La Paz), a menos que en los próximos días se radicalice la confrontación. Esto podrá darse si el Gobierno nacional decide (lo que es muy probable) aprovechar su ventaja electoral para tratar de impulsar la aprobación de su proyecto de constitución. Ahora o nunca, dirán muchos dentro del gobierno, y podríamos estar en vísperas de la convocatoria a un nuevo referéndum, esta vez para aprobar o rechazar ese proyecto de nueva Carta Magna.