29 de mayo de 2009

¡Estamos todos majaretas!

El CONALDE ha suspendido la cita del lunes a los futuros candidatos que están en contra del proceso encabezado por Evo, a reunirse en Santa Cruz y apuntalar un frente único de oposición, a ver si pueden hacer algo. Según La Razón hasta ahora anunciaron su postulación a la presidencia René Joaquino (AS), Alejo Véliz (Pulso), Manfred Reyes Villa (NFR), Román Loayza (ex MAS) y Jhonny Fernández (UCS). También trabajan en ello el MNR, el ex MIR y el frente AVCDC.

Y todos en fila, en la Pasarela Cruceña vistiendo sus mejores galas, a ver a quién eligen los prefectos, en nombre de las regiones que gobiernan; es “que están majaretas” diría Obelix. Como si la unidad pudiera construirse bajo el influjo de la Media Luna.



La unidad en la oposición se construirá (ahora, mañana, pasado mañana, o cuando estemos maduros para ello) detrás de un proyecto de país, que se contraponga al proyecto del etnonacionalismo masista. Lo que no se puede hacer es intentar construirlo sobre una base corporativa regional (los comités cívicos), porque saldría un engendro, igual o peor que el MAS, que fue construido sobre la base corporativa sindical o gremial (los movimientos sociales). "Algo es algo", dirán algunos e irán a votar nomás y si hay unidad, yo entre ellos, seguro.

Lo explicaremos como para sonsos, a ver si se termina de entender de una vez:

Ningún cruceño, ni paceño, ni aimara, ni quechua, ni minero, ni comerciante, ni los vendedores de helados, están obligados, ni tienen que votar por un candidato determinado, por su condición; habrá cruceños que voten por Joaquino y otros por Evo. El voto no depende del origen regional, étnico, racial o cultural, ni de la condición laboral o el gremio, el voto es ciudadano, cada quién vota por quien quiere, es una decisión individual. ¿Estamos? Si eso es así, no se puede promover, impulsar, acordar, proclamar ni comprometer lo cruceño, lo paceño, lo aimara o lo quechua, lo minero, lo comerciante, ni a los vendedores de picolés, con un u otro candidato, porque es una falsedad en origen, es una mentira; no hay candidatos de la Media Luna, como no hay candidatos de los quechuas, como no hay candidato de los transportistas.

Por eso los candidatos son de los partidos políticos. Porque los únicos obligados a votar por un candidato socialista son los socialistas, y por un candidato liberal son los liberales, o por un indigenista los indigenistas y así sucesivamente, los movimientistas por el movimientista, los miristas por quien sea un candidato mirista, si es que resucita alguno… La definición (el que uno sea socialista, por ejemplo) es por adscripción, no por origen ni por condición. Esa es una base fundamental de la DEMOCRACIA.

No se puede ser socialista por ser orureño, o fabril, o guaraní. Se es socialista porque uno decide ser socialista. Lo mismo vale para liberal, conservador, trtskysta, etc.

Solo los partidos políticos pueden trabajar la unidad política, la convergencia, la construcción de un proyecto mayoritario o minoritario, que traspase orígenes, razas, sexos, regiones, etc. etc. En democracia no hay, desgraciadamente, otra posibilidad. Y se es democrático o no se es democrático, las medias tintas no son posibles. No se es democrático haciendo política desde (en nombre de) una institución cívica, como no se es democrático haciendo política desde (en nombre de) una asociación gremial; el resultado es siempre, inevitablemente autoritario.

Los prefectos no pueden llamar a la unidad política en nombre de sus regiones, porque no funciona. Y si funciona, no es democrático, porque terminará haciéndonos creer que uno tiene que votar por un candidato porque nos tocó nacer en un determinado lugar, o porque tenemos un determinado oficio. Eso es el puto subdesarrollo, el autoritarismo, la falta de un camino definido, el barco a la deriva.

Eso es lo tradicional en Bolivia (no los partidos, que son más bien lo más innovador del sistema) y en otros países, incapaces de romper con el espiral de la pobreza. Así ha sido siempre, salvo en la primavera democrática de 25 años que tuvimos entre 1982 y el 2005. Ahora estamos con Evo, de retorno a lo tradicional, a la espiral antidemocrática o predemocrática, autoritaria, desinstitucional, de toda la vida. Hemos vuelto a la razón de nuestro atraso. Y no vamos a salir hasta que comprendamos que los seres humanos tenemos una posibilidad, entre muchas, de ser y ejercer nuestra ciudadanía y construir la unidad y la mayoría por decisión propia, como si fuéramos gente adulta.