6 de agosto de 2010

LA IDENTIDAD Y EL LIMBO

UN 6 DE AGOSTO POST-INTER-PLURI-MEGA -MULTIPLE: LA IDENTIDAD Y EL LIMBO


Los últimos años en Bolivia han proliferado ideas que promueven una comprensión distinta de la convivencia entre nuestras  culturas. Este esfuerzo no puede leerse al margen de la transformación estructural de la realidad injusta, porque no habrá opción política que sobreviva, sin el compromiso validado en la práctica, de la igualdad entre los pueblos que habitan este territorio. En esa búsqueda debemos preguntamos sobre cuando, donde, quienes, para qué y al servicio de quienes, se produjo y se construyó la identidad boliviana.

Algunos, como los ideólogos del MAS, construyeron una crítica demoledora a la cultura y el pensamiento occidentales y modernos; así la identidad boliviana pasó a ser parte de lo “colonial”, industrial y blanco, de la modernidad, sus paradigmas y sus valores*. La estrategia fue deslegitimar el mensajero para restar validez al mensaje. ¿No pone el argumento (raza, etnia, cultura) en cuestión la universalidad, y el derecho de apropiación de logros y valores de una u otra culturas, en tanto que seres humanos, todos por igual?

Aplicando la misma argumentación, la propuesta indígena necesita también de creadores, de lugar, de un contexto que la legitime como un constructo contemporáneo de los intelectuales sudamericanos, en el contexto de la actual lucha indígena y su búsqueda de ser entre los otros que ya somos.

Exagerando: ¿Debiera o no inyectarse amoxicilina un indígena, dado que el descubrimiento, producción, distribución y uso de los antibióticos es resultado de la malsana racionalidad del occidente moderno? ¿Por qué negar la universalidad de la medicina y sus consecuencias culturales, que de ser asumidas por otras razas, culturas o etnias, las pondrían bajo el influjo perverso de la colonialidad? En ese extremo, si aceptamos la inyección, estaremos aceptando que la búsqueda que se hace en nombre de los indígenas sudamericanos es solo una volátil reacción frente a su condición de excluidos, explotados y subalternizados. Si no aceptáramos la inyección, la exagerada propuesta sería valedera, pero estaríamos lo suficientemente muertos como para no disfrutar de los resultados. Apliquemos esta misma reflexión a conceptos más complejos, como la Democracia, por ejemplo, y podremos arribar eventualmente a similares conclusiones.

¿Será posible comprender “el proceso de cambio”, sin vincularlo a la Revolución Nacional de 1952 o a la instauración de la Democracia en 1982? Sin esos procesos, de matriz occidental y de un rico mestizaje, ¿sería posible la actual dinámica emancipadora de las minorías indígena en el continente? ¿Se trata de un continuum o de una ruptura, de una revolución o una reforma?

La nueva Constitución Política del Estado Plurinacional establece la existencia de 36 naciones más una nacionalidad; la pertenencia a las 36 naciones culturales y/o étnicas se define por origen (uno nace quechua, tupiguaraní o aymara, ¡sin opciones!), mientras a la “más una” se pertenece por adscripción; en ella estamos los que no somos étnica/racial/culturalmente identificables: es el Limbo Boliviano. Pongo énfasis: las identidades por origen son antidemocráticas, mientras que las por adscripción son democráticas; uno decide, no se nos imponen.

La Constitución ha creado un concepto univoco para dotar a 36 grupos, por razones de origen, de una condición, que les permite fueros especiales y les proporciona derechos y privilegios únicos: indígena/originario/campesino, que son quienes pueden ejercer un tipo de justicia propio según sus usos y costumbres, o tiene derecho exclusivo a la dotación de tierras, o al control de los recursos naturales del territorio bajo su jurisdicción. Los otros, la gran mayoría del país, los no-indios y no originarios y no campesinos, estamos en El Limbo, reconocidos legalmente como “bolivianos”; definidos como “lo que resta”.

Basta la noción de mestizaje, de lo urbano o la práctica de un oficio no vinculado a la tierra: mestizo, citadino, obrero, minero, taxista, consultor, o empleado de oficina, todos los oficios valen para vivir en el Limbo. Pero hay algo muy fuerte que caracteriza y une a ese resto: hablamos, nos comunicamos, escribimos y pensamos en castellano, que es la lengua que nos vincula a un pasado mejor que ningún otro en estas tierras, digno de significar y reivindicar, para salir del Limbo. Mientras nuestras raíces occidentales no se revaloricen, ningún esfuerzo de unificación o reconstrucción de una alternativa político-ideológica será posible y el etnonacionalismo seguirá campante en su carrera de destrucción de las bases democráticas y la institucionalidad política de lo republicano**.

Y hay jurisprudencia: el reconocimiento constitucional de la condición de “afro- descendiente” para recibir el reconocimiento identitario de “afroboliviano” y las ventajas y privilegios correspondientes, similar a la de indígena/originario/campesino. Nota importante: los afro-descendientes, no son indígena/originario/campesinos, pero no están en el Limbo. ¿Y los euro-descendientes?

En estas tierras todos y todas somos emigrantes, algunos llegaron primero desde el Asia, otros después desde Europa y los otros desde África, para producir una mezcla de ricos orígenes, lo mismo que en toda América Latina. “Acá lo único originario que hay son las papas” reza en La Paz un viejo grafiti de “Mujeres Creando”. El Limbo constitucional está poblado por mestizos descendientes de la cultura occidental y moderna, hablando y escribiendo un castellano mestizado, mestizos que vivimos en las ciudades y en el campo, y somos portadores de una larga, profunda y riquísima cultura, amplia en saberes y valores, que viene desde Aristóteles hasta nuestros días. Los rasgos de esa cultura han traspasado fronteras y cimentado una explicación global de la realidad y del mundo, porque articula cientos de magnificas y dignas maneras de estar y ser humanos en el planeta tierra. Hay una identidad boliviana, inconclusa, soterrada y maltrecha, que está esperando.
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* Para entender mejor esa estrategia destructora de “lo boliviano”, léase el documento apócrifo, atribuido a Alvaro García Linera: http://bit.ly/du9Ojx

** Para una apología de lo republicano, véase este editorial del periódico paceño “La Prensa”, publicado para estos días patrios: http://www.laprensa.com.bo/noticias/3-8-2010/noticias/03-08-2010_1870.php