13 de agosto de 2010

POTOSÍ

Se cumplen dos semanas de huelga general, el departamento entero y sin excepciones está parado. Los potosinos, organizados en piquetes hacen huelga de hambre allí donde pueden; bloqueándose a si mismos (hay como un goce en la auto victimización) empieza a escasear el gas, la comida, seguramente las medicinas. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuando?

Lo que está sucediendo en Potosí muestra la otra cara de la medalla del gobierno etnonacionalista y autoritario de Evo Morales Ayma: acostumbrados a imponer lo que quieren y deciden, y a que todos doblemos la cerviz ante lo avasallante y contundente de “la mayoría”, el gobierno ha perdido la capacidad de negociar y acordar en aquellos sitios donde está imposibilitado de imponer. ¿Y ahora qué hacemos con Potosí? se deben preguntar unos a otros, mientras repiten hacia el público el estribillo de la derecha y la reacción que quieren boicotear el “proceso de cambio”.

Esta es la oligarquía feudal de los potosinos de hoy, según Morales y sus ministros:



Y los potosinos hacen lo que saben hacer desde siempre y que ha sido la cultura de protesta por años: resistir. Hay tres oposiciones y una que falta, la primera que sobrevive, la otra que se acomoda y una tercera que resiste. Falta la que construya alternativa.

Los potosinos de hoy (y nadie sabe cómo esto terminó en lo de siempre) son ejemplo de resistencia; quedarán heridos y lastimados, más allá de donde alcancen a llegar en sus reivindicaciones. Un departamento que le da el 80% de sus votos al Jefazo.