26 de agosto de 2013

El Entebbe brasileño

Si miramos bien y si las noticias que nos informan son ciertas, lo que ha hecho Brasil en Bolivia, ha sido exactamente igual que llegar furtivamente con un helicóptero a la terraza de su Embajada en La Paz, subir y ocultar a un ciudadano boliviano (a decir del gobierno plurinacional, prófugo de la justicia) que estaba arraigado, prohibido de salir del país (sin pasaporte ni salvoconducto) y llevárselo fuera. La diferencia está en que no fue un helicóptero ni un avión teledirigido, sino un auto del servicio diplomático brasileño; es una diferencia en cuanto al grado de espectacularidad.


El que de esto se haga responsable personal un funcionario de la Embajada en Bolivia forma parte del formato. Desde ya que Brasil no puede aceptar que esta fue una acción programada y consultada con meses de anticipación. El gobierno de Bolivia tampoco puede aceptar públicamente que sobre este tema han habido varias charlas, incluidas diferentes propuestas bolivianas de como encarar una huida teatral.



Otra cosa es la ineficiencia de los servicios de seguridad del Gobierno plurinacional que no sólo es incapaz de montar una fábrica de calcetines (para no hablar de una acería en el Mutún o una de litio en Uyuni) o actualizar un contrato, sino que deja pasar un automóvil a lo largo de 1.600 km del territorio nacional, sin preguntarse quién estaba dentro (mira la que armaron otros gobiernos cuando pensaron que en el avioncito de retorno a Evolandia podía eventualmente estar eventualmente Edward Snowden) y dejarlo transitar la frontera sin darse cuenta. ¿O no quisieron? Hace tiempo, cuando un automóvil diplomático de la Embajada norteamericana llevaba un par de ametralladoras que se dijo no podía transportar, ni a Choquehuanca le tembló la mano y los servicios de seguridad interceptaron el auto, lo revisaron, requisaron las armas y armaron el escándalo correspondiente. En el caso de Pinto, o son unos imbéciles o estaban de acuerdo.


Si algo así hubieran hecho los norteamericanos, así se le hubiera ocurrido al portero de esa Embajada, seguro que sería clasificado como un acto de invasión territorial y violación de la soberanía. De la dignidad ni hablar, aunque ésta depende más de lo que diga y haga ahora el gobierno boliviano, que de aquello que ya ha hecho el brasileño para cumplir con un mandato interno, que había concedido asilo a Roger Pinto, aceptando y diciéndole al mundo que en Bolivia se persigue, se amedrenta, se encarcela a la gente por razones políticas, por pensar diferente, por denunciar al gobierno sobre cosas tan serias como las que dice y seguirá diciendo el Senador refugiado, como la complicidad entre el gobierno masista y el narcotráfico, por ejemplo. La nota boliviana de protesta, se queja en cambio, contra "la transgresión del principio de reciprocidad y cortesía internacional”, más suave que tela de gamuza para limpiar lentes.


Brasil ha tendido una estrategia de primer orden, como suelen hacer en Itamaraty, que ha llevado a traslada al propio Canciller Patriota como Embajador ante la ONU, cuando Brasil va a presidir el Consejo de Seguridad, lo que es tanto o más alto que estar de Ministro en Brasilia. El ex-Embajador en La Paz, Marcel Fortunato Biato, se va de Embajador a Estocolmo, lo que no sé si será mejor o peor, aunque en los inviernos hace mucho frío. Y las expresiones de la Presidente Rousseff son de formato estándar para estos acontecimientos, ya que más o menos todos sabemos lo que ella opina de Evo Morales y su plurigobierno.


A más de llenarse la boca con la huida del Senador, lo mínimo que debe hacer Evo Morales, emulando su acción cuando su avión fue detenido abusivamente a su retorno desde Moscú, amparando la dignidad y la soberanía, es exigirle disculpas a la Presidente Dilma Rousseff y demandar a Brasil ante la OEA o llevar el tema al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (aunque eso no es aconsejable, porque lo va a presidir Patriota, el hasta hace minutos Canciller en el Brasil). Los movimientos sociales manejados y pagados por el MAS debieran organizar una manifestación y una cumbre mundial, pidiendo la expulsión de esa Embajada y quemar banderas brasileñas frente a la sede diplomática.


Lo demás es una impostura… pero ya nos tienen acostumbrados.