21 de marzo de 2007

de las cosas sin nombre en la política de hoy

Hay cosas sin nombre, por inéditas o por chapuzas. Es el caso de este grupo de temas innombrables:



1.    Los contratos del gas. No tiene nombre lo ocurrido y si hubiera que ponerlo estaría más al lado de las chapuzas o las cosas improvisadas y mal hechas. Ahora cualquiera puede tirar los contratos abajo sin necesitar de un tribunal arbitral en Nueva York o de una corte internacional en La Haya, es tan grande el despelote que un ciudadano basta, presentando un memorial ante un juez de primera instancia. No tiene nombre la desorganización, la falta de profesionalidad, el apuro. A los que estamos en la oposición debiera darnos gusto y risa, pero la verdad a mi me da pena, porque en estas cosas se va nuestro futuro, el de todos. 



2.    Para seguir con el gas. Vamos a bloquear la calle en La Paz, porque no hay gas y tampoco soluciones. En la frontera, a 130 km de la ciudad se vende un garrafa (bombona) en 80 o más Bs., mientras que en la puerta de casa, acá en el sur de la ciudad me cuesta solo 26. Están locos o marchan en camino a estarlo y sin solución, porque o se deja de subvencionar y se aumenta el precio ─lo que significa una caída en picada de la poco sostenible popularidad─ o se instala gas domiciliario por cañería como se ha hecho ya en otras ciudades, para bajar radicalmente la demanda de gas en garrafas. Y ninguna de las dos se puede, porque para hacer la segunda se necesita un nivel de inversiones que no hay, ni va a haber. O sea que a bloquear las calles. 



3.    Y para terminar. Los pasaportes se venden en migración como en una subasta, los puestos de funcionarios públicos se distribuyen al mejor postor y se entregan recibos como contraparte a los pagos, que ahora forman legajos sobre la corrupción. ¿Y nadie dice nada? No. Al gobierno se le terminó el manto de impunidad que lo cubría; le duró tan solo un año y las decepciones populares son terribles porque suelen venir acompañadas de la ira del pueblo, que es peor que la ira de dios. Por devastadora ─digo─. 

Así se entiende que hablemos de elecciones anticipadas, para que todos se pongan a hacer lo único que Evo Morales y sus muchachos saben hacer, que es movilizar y competir en procesos electorales, porque lo de la gestión no les calza del todo bien, perece.



Tienen discurso para ello: continuar con la revolución en democracia y aprovechar el impulso que les queda (que no es poco) para convencer a sus votantes de la necesidad de retomar el camino del poder absoluto con la nueva constitución, ya que no se pudo con el actual estado de cosas que favorece a la oligarquía, a los poderosos a los partidos tradicionales... Ellos saben que hay muchos que se van a creer este cuento y hacia ellos van, porque no tienen otra cosa.