13 de marzo de 2007

las hojitas al escudo nacional

 


Una de las formas de ser en el subdesarrollo es el querer seguir siendo. Tal vez el mayor escollo para vencer el atraso y la pobreza no esté solo en la injusta relación económica y comercial entre el centro y la periferia, sino al interior mismo del subdesarrollo.


Algo de razón debe tener el loco Chávez de Venezuela cuando le otorga a culpa del retrazo y la pobreza al imperialismo, de todos los tiempos y de todas las índoles —diría yo—, claro que tiene la culpa. Pero eliminadas, cambiadas o disminuidas las condiciones de abuso y explotación de los imperialismos, tampoco es fácil salir de la pobreza para los pobres, que deben cambiar, acomodarse, actualizarse. Es el caso de Cuba o Venezuela, cuyas relaciones son más dignas e igualitarias que las de Colombia o República Dominicana, pero todos seguimos igual, ellos y nosotros, sumergidos en el estancamiento y pobres de naturaleza.

Esto viene al caso por lo de la coca en el escudo nacional. Seguro que para las seis federaciones, las agrupaciones indígenas más culturalistas y fundamentalistas, la coca es una planta milenaria y sagrada, que aporta a la formación de la identidad étnica y tradicional, pero para el conjunto del planeta (que así lo ha establecido desde 1961) es otra cosa y su comercialización y transporte está, si no prohibido, por lo menos limitado. El Presidente Evo Morales debe haberse dado cuenta ya que la cosa no viene fácil, que su pedido de justicia que libere al comercio mundial de la hoja sagrada no lo entiende casi nadie y que se lo mira con bastante escepticismo si no con un cierto tipo de paternalismo malsano. Entonces las pondremos en el escudo, ya que no podemos hacer otra cosa, en vez de las de laurel que serán hojas benditas para los romanos y para los poetas modernistas.

A ver como veríamos que los colombianos adornen el suyo con hojitas de marihuana, o los afganos con amapolas, de las que se hace el opio, digo. El provincianismo, la ignorancia y el conservadurismo de algunos va a terminar sesgando parte de la discusión. Finalmente pónganle lo que quieran, a mi me da igual si el patujú o las cantutas y seguro que al imperialismo eso también le importa poco. Pero las hojitas de coca, me parece poco político, poco inteligente. Tribal, en definitiva.

Y no tengo nada contra la coca. Acullicar es bueno cuando uno conduce en las carreteras y no quiere dormirse, hasta deben haber muchos a los que les gusta el sabor, como que hay otros muchos que comen endivias amargas en las ensaladas, creo que en Bélgica, donde no son del todo, pero son casi sagradas.