25 de noviembre de 2007

Todo está consumado

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El 22 de septiembre sostuve en este mismo blog:


Lo que importa es que se apruebe el texto constitucional escrito por la mayoría. Para eso tiene que reunirse la Asamblea, hay que pactar lo que sea necesario para que se reúna y, una vez sentados en la plenaria, ir adelante con todo, aprobar el texto completo. Después no importan la Asamblea, ni las protestas o las huelgas de hambre; que la otra parte se desgañiten gritando, el texto estará aprobado, será una bandera de la mayoría, el símbolo necesario con visos mínimos de legalidad. Entonces corresponderá defenderlo fuera de las instituciones, a patadas, manifestaciones, cabildos y chicotazos, que le otorgarán legitimidad.


Un par de meses después volverá el Vicepresidente a convocarlos a todos, estará hondamente preocupado, hasta compungido. Explicará al país que la Asamblea lo hizo al margen de lo acordado porque es originaria, plenipotenciaria y soberana, lo que hizo imposible imponer desde fuera el pacto que viabilizó su reinstalación. ¿Qué hacer entonces? Vayamos –dirán– a consultarle al soberano, que decida el pueblo entre dos constituciones, la que pacten las minorías de oligarcas y vendepatrias, frente a la que ya aprobó la mayoría clara y legítima en la Asamblea.


¡Más claro agua! Si no funciona así, tendré que tragarme estas palabras.


Ya está. Ya se hizo. No tendré que tragarme esas palabras. Ahora queda resistir, en nombre de la libertad, la democracia y la igualdad entre los seres humanos, lo bolivianos también, como siempre, estaremos en la lucha, en esta patria que es cuna de la libertad y es tumba de los tiranos.


No dejemos que el temor o el odio nos ganen. Hay gente que promueve hoy la muerte y quiere prepararse para matar o morir. Nada más alejado de una solución de convivencia que llegará tarde o temprano y, mientras menos violencia y menos muerte, será más fácil encontrar el camino de la reconciliación y el dialogo. Pero eso pasa por nuevos dirigentes, renovada representación política y desde luego, visto lo visto y comprobados los peores avatares, por una nueva votación que nos permita elegir entre todos un nuevo gobierno. El actual solo puede proponernos el enfrentamiento y la muerte. No hay solución alguna.