6 de diciembre de 2007

¡¡¡MENTIRA!!!

Estas dos cosas no pueden estar pasando al mismo tiempo. Desde ningún punto de vista se puede entender, justificar o explicar que La Asamblea Constituyente (o lo que queda de ella) traslade su última sesión a Lauka Ñ (lauka eñe, se lee, para los que no son de por acá), destinada a aprobar punto por punto la constitución del MAS, aceptada en grande la semana pasada entre bayonetas, protestas y muertos, sin siquiera haberla leido entre los constituyentes que la votaron. Al mismo tiempo, el mismísimo Presidente de la República desafía a la oposición con convocar un referéndum revocatorio de su mandato presidencial, junto a los Prefectos Departamentales, que debieran someterse al mismo desafío. Estas dos cosas no pueden suceder al mismo tiempo.


 


Lauka Ñ es el sitio donde se estrenó la película “Cocalero” sobre la vida y obra de Evo Morales Ayma; es también el sitio elegido por Morales para construir tres plantas industriales procesadoras de hoja de coca; pero lo más importante, es un sitio reputado gracias a CNN, como uno de los centros mundiales de producción de cocaína. En esa localidad ha sido convocada la Asamblea Constituyente para padecer su última sesión, por tiempo y materia, hasta la aprobación en detalle y por dos tercios de los asistentes, del nuevo texto constitucional, que a estas alturas tiene tanto valor como un pedazo de papel mojado, o peor, de papel higiénico así sea sin usar. No pasarán dos días y le llamaran la narcoasamblea, la narcocontitución, como ahora le llaman la constitución bañada en sangre, o la constitución de las bayonetas.


 


Nota de último momento: el gobierno desestimó hoy (07.12.07) que la próxima reunión de lo que queda de la Asamblea Constituyente se realice en la localidad de Lauka Ñ. Las reacciones contrarias, de estupor y rechazo a semejante iniciativa, han hecho recapacitar al oficialismo sobre la consecuencia de esta determinación. Ahora se piensa en Copacabana, en la frontera con el Perú, a orillas del lago Titicaca.


 


Por la otra parte, la propuesta de un referéndum revocatorio del mandato de los prefectos se propuso ya hace un año, con la diferencia de que en ese entonces la propuesta no involucraba al Presidente de la República. Un referéndum que se realizara para ratificar o no a todas las autoridades electas fue propuesto hace algunos meses por Pepe Lucho Paredes (Prefecto de La Paz), por lo que debe quedar claro que la iniciativa no es de Morales, que nunca creyó realmente en estas cosas, menos si tenían que aplicárselas a él, nada menos que a él.


 


Hace un año los estrategas gubernamentales embarcaron al país en una dinámica pre-electoral, anunciando referéndums, adelanto de elecciones y otras cosas parecidas más. Recuerdo la casi ridícula situación de los grupos de oposición que discutíamos sobre posibles candidatos, cuando de parte del gobierno se trataba solamente de un ensayo distractivo con buenos resultados. Ahora quieren lo mismo, no nos vayamos a dejar sorprender y caigamos en la misma trampa. Nadie del gobierno boliviano, en su sano juicio, puede convocar después del desastre chavista en Venezuela, a una consulta bajo el influjo de esa derrota gubernamental, porque saben que en Bolivia no pueden repetir más lo del 54% y con cuatro puntos menos el intento sería sumar una nueva derrota a las fuerzas populistas en el continente. Nos están mintiendo.


 


Lo que quiere el Presidente Morales es que nos pasemos los próximos diez días (solamente diez días, nada más que diez días) discutiendo su propuesta, aceptándola, criticándola, poniéndole condiciones. A los periodistas los quiere entrevistando a la gente en las calles y a los ministros en sus oficinas, a los diputados a las puertas del Parlamento Nacional, a los que hacen huelga de hambre por el IDH en sus piquetes, para que den a conocer la opinión de unos y otros sobre la decidida propuesta. Valiente iniciativa, desprendida actitud, le llamarán también. Esto no quiere decir que evitemos el debate o dejemos de lado el desafío, puesto sobre la mesa este asunto hay que trabajar en él, como si verdad existiera, porque, entre otras cosas, es un planteamiento muy fuerte que provocará una reacción en cadena y porque la participación contundente de todos los ciudadanos interesados podría hacerlo realidad, más allá de la voluntad de unos u otros.


 


Un referendum de estas características no será solución al problema. Pongamos que Morales logró un buen cálculo y gana el referendum, es seguro que los prefectos de la Media Luna lo lograrán también, mientras que el MAS perderá Chuquisaca y la oposición segúramente en La Paz. A saberse el resultado en Potosí y Cochabamba, pero se gane o se pierda en esas dos regiones, el panorama no habrá cambiado en nada y estaremos igual que hoy. ¿Para qué tanto lío, tanto voto, tanta plata?


 


Mientras tanto la Asamblea se reúne en el Chapare, bajo la protección de las federaciones de cocaleros y algúno que otro narcotraficante que descuidado se deja ver. Asisten solamente los masistas y un par de despistados (ojala que no mi amigo Samuel y sus muchachos) para hacer cuorum y, una vez sentados a sesionar, a aprobar la Constitución, se dijo, por tiempo y materia, sin dormir si fuera necesario (la coca ayuda mucho en eso), para que dos días antes del plazo fatal del 14 de diciembre, los desprendidos revolucionarios, le den al país el “regalo de navidad”, como le llaman, y tengamos el texto del cambio, del anticolonialismo, del movimiento popular e indígena, como bandera definitiva, para convocarnos a pelar por ella, así sea entregando la vida, que el nuevo comunitarismo y la igualdad social bien valen la pena.


 


Pasado ese momento, pasadas las navidades, con las disputas del presupuesto general de la nación en ciernes y las demandas de aumentos salariales, dejará de importar el referéndum revocatorio y empezará a importar el Referéndum Constituyente para aprobar la nueva constitución. Uno por otro, referéndum es referéndum, al fin y al cabo; para ese entonces lo importante no será ya la persona, sino el cambio iniciado con este genial gobierno, o se podrá inventar algo parecido que los vuelva a sacar del entuerto en el que estamos metidos.