13 de marzo de 2008

MEDIADORES


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Escuché decir a un senador que está bien una primera mamada*, una segunda y hasta una tercera, pero que si la oposición, en cualquiera de sus formas (regional, cívica o multipartidaria) continuaba sentándose con un gobierno que permanentemente los engaña y que dice acordar algo, cuando en verdad está haciendo exactamente lo contrario, íbamos a terminar llamándoles levudos, y que la oposición podrá ser cualquier cosa, menos levudos, aunque a veces lo parezcan (ese añadido final es mío).



Ahora se necesita –dicen– un MEDIADOR, mejor internacional, para garantizar que el gobierno cumpla con lo que se compromete y que los opositores dejen de ser levudos. Se ha dicho que podría ser la iglesia, la OEA, las Naciones Unidas o alguna otra institución de prestigio universal.



La iglesia católica en Bolivia ha abierto la boca demasiado, como para que ambas partes acepten su mediación con confianza. El cardenal, que vive en Santa Cruz, ha hablado muchas veces como cardenal cruceño y sus palabras deben pesar entre los gobernantes, que para esas cosas de identificar a los supuestos enemigos, si no gozan de ilustración, si que tienen algo de memoria.



La OEA, o por lo menos su Secretario General se ha pronunciado también un par de veces, más allá de lo permitido. Dudo que algunos prefectos vean su mediación sin suspicacias. Hay por ahí un otro problemita y es que las representaciones estatales en la OEA pueden reproducir entre los veedores las mismas contradicciones que en Bolivia, con gobiernos tan poco confiables, como el mismísimo gobierno nuestro; ya imagino de mediador al mismísimo atizador de todos los conflictos.



Parece que la Unión Europea podría jugar un mejor rol, incluido un enviado del Papa. Algo más lejano y con menos antecedentes parlanchines previos podría contentar a las dos partes. En fin, lo que queda claro es que se necesita un mediador. Alguien que interponga garantías para hacer que volvamos a creer que Evo y sus muchachos podrían eventualmente hablar con seriedad, entender que son gobierno (o que eran, porque en realidad son medio gobierno en este medio Estado que han terminado ellos por casi destruir) y proponerse, así sea por esta única vez, cumplir con lo que se comprometen.



Creo que un mediador no va a ser suficiente, así el gobierno actual decidiera aceptar estos oficios (cosa que costará muchísimo), pero podrá ayudar a sentar bases para algo que puede ser más profundo y complejo, que obtenga de los bolivianos la posibilidad de jugar roles más profundos y complejos; estoy pensando en algo así como una Comisión Internacional para la Concordia (no digo comisión de paz porque no estamos en guerra) y la Reconstrucción del Estado Nacional, puestos a evaluar el nivel de los estropicios. Algo que no solo nos ayude a ponernos de acuerdo, sino que pueda convencer en el mundo a traer inversiones de emergencia, crear un fondo especial, importar tecnología, know how, garantizar los mercados que hemos perdido en dos años y abrir con rapidez otros nuevos, cooperación en serio, para reactivar la base productiva nacional cuya parálisis nos está afectando a todos.



Se ha avanzado sin mediadores, sin embargo. Lo que el propio abanderado del estropicio sindical, ahora Presidente, anunciaba para los próximos quinientos años (todos al llegar han tenido la ilusión de quedarse veinte, pero quinientos…) se ha reducido a lo que debe ser, un lustro de mal gobierno. ¡Que no se repita nunca más!



 


* Aclarar a los lectores, sobre todo los que llegan desde lejos, que en lenguaje coloquial boliviano esa expresión significa engaño, así que mamar en boliviano significa hacer caer a alguien en una trampa, normalmente artera, no otra cosa, ni nada que se parezca a otra cosa.