15 de agosto de 2008

Ahora o nuca



Lo dije claro y sin dudarlo: el referéndum revocatorio solo sirvió para dividir más al país y enfrentarnos entre bolivianos. Ahora requerimos urgentemente un hecho remendatorio, porque estamos hechos harapos como país, aunque una parte crea que ha adquirido en las rebajas un vestido nuevo y no deje de mirarse en la magia del espejo propio: "¿espejito, espejito, quien es el más fuerte del mundo...?"


Dos días le ha durado al gobierno nacional esa vocación de dialogo que intentó mostrar después de semejante victoria, jugando solo, sin nadie que le hiciera frente (si hay algo peor que el gobierno es la oposición, que no hay) y luego del reconocido fraude. Ahora muestra su verdadera vocación con este “ahora o nunca” soterrado en corrientes que creen tener impulso suficiente como para emprender la madre de todas las batallas: imponer a sangre y fuego la constitución del MAS y comenzar a vivir una nueva era.



Lo que el referéndum ha dejado claro es que hay por lo menos tres tipos de pugnas en la estructura del voto: entre las clases sociales del subdesarrollo, donde se enfrentan una visión arcaica y otra moderna de la sociedad y la nación; otro entre centralismo y autonomías que, se expresa entre algunas regiones y el gobierno en La Paz; finalmente un conflicto interetnico, cuya expresión se mide entre al campo y las ciudades. El panorama es lo suficientemente complejo como para creer que se lo puede administrar sobre la sola victoria en el revocatorio, con un nuevo y apresurado referéndum, esta vez dirimitorio, para pasar luego o al mismo tiempo a otro llamado ratificatorio.



Pero allá van, sin nada que los detenga a reflexionar un momento en las consecuencias de sus actos. Los mueve una convicción que aspira al poder revolucionario, como una vocación embrionaria de casta burocrático partidaria, dueña de la verdad y del futuro; como en las viejas épocas. O como dicta el Presidente Morales: Patria o muerte. Nada va a detenerlos ahora que están extasiados y excitados con la victoria.



Hay sectores de la sociedad, que no van a aceptar que se les imponga así de fácilmente una visión de la política y de la vida en sociedad que no comparten. Los cruceños, por ejemplo, no van a permitir que el voto mayoritario de las tierras altas decida por ellos el tipo de autonomía con la que se quieren dotar, y el gobierno lo sabe; por otro lado, tampoco pueden gobernarse solos y mirando el mundo como si empezara y acabara en el octavo anillo de esa alegre ciudad, tienen que reincorporarse al país, construir con otros un proyecto alternativo, moderno, incluyente y solidario, que nos sea común a todos.