24 de octubre de 2008

INSISTO, luego existo*

La marcha campesina fue impresionante, incluyendo a los pagados, los obligados, los ignorantes y crédulos, incluyéndolos a todos. Después (después de los resultados electorales, referéndum y marchas) queda una cosa clara: la nueva Constitución Política del Estado Boliviano, con arreglos, maquillajes, barnices, y cualesquiera otros retoques que hacen al texto presentado, impulsado e impuesto por el MAS, podrá  ser cualquier cosa, menos una constitución liberal. Así se lograra hacer otra nueva constitución mañana, ajustada a derecho y que cumpliera con la participación democrática de todos, es imposible pensar en una Constitución liberal, dada la correlación de fuerzas imperante: el país ha decidido por un camino.


Una vez pactados los cambios que evitan romper con lo democrático e institucional en la futura institucionalidad nacional, queda esperar el cumplimiento de lo acordado. Por experiencia sabemos que el Movimiento al Socialismo no se destaca precisamente por honrar sus compromisos, porque se ha desarrollado más bien como parte de la cultura corporativa, asamblearia y sindical-agraria, donde se puede cambiar lo acordado por los dirigentes, ya que la asamblea, el cabildo o las muchedumbres otorgan representación, pero no delegan capacidad de decisión; la asamblea otorga, pero no acata. O sea que vaya uno a saber si no hay una puñalada trapera guardada y oculta por ahí, porque, como dice el dicho, “cuando la limosna es muy grande, hasta el santo desconfía”.


Está demostrado (en lo social nunca se demuestra nada del todo) lo que he afirmado desde hace años (puede verse en este mismo blog, o en varios documentos escritos al respecto [1] [2] [3] [4]): que los movimientos cívico-regionales son una buena trinchera para la resistencia, pero son estructuralmente incapaces de gestar un proyecto para la nación. Lo que sorprende de este acuerdo, no es sino el retorno a la política, a los alianzas, a los pactos. Pero es un acuerdo desigual, porque solo Evo y sus muchachos tienen capacidad de acción y presencia nacional, nadie más tiene proyecto en este país y los proyectos se acuerdan y se construyen en el campo político.


Pase lo que pase, hay campo para dos cosas: o el etnonacionalismo comunitarista y autoritario del MAS a lo Chávez, o el socialismo democrático de no se sabe quiénes y que hay que construir, a lo Bachelet, a lo Lula, a lo Tabaré. Allí tienen que estar los del liberalismo social (hasta los propios liberales se podrían camuflar), los socialdemócratas, los verdes ecologistas, los indigenismos no racistas, los del nacionalismo revolucionario. Hay que construir la ensalada democrática boliviana, como otras tantas veces, pero mejor. No es ninguna novedad, un bloque social alternativo y de poder, sobre la base de los sectores productivos e industriosos, los trabajadores del país; frente al rentismo, la búsqueda de la apropiación de los recursos naturales, como base económica de sobrevivencia sin posibilidades de un verdadero desarrollo.


Frente a ello el votar SI o NO en el referendum constitucional de enero de 2009 es ya menos relevante, por dos cosas, primero porque el MAS ha logrado un acuerdo que le permite enfrentar el referendum sin llegar al límite de partir al país en dos, y segundo, porque como están las cosas todos sabemos que va a ganar el SI, voto popular, desinformación, manipulación y fraude de por medio. Quienes voten NO, por encima del acuerdo parlamentario, lo harán en legitima defensa de sus intereses (tener intereses no es malo, es lo normal, y defenderlos también), pero ya no será como hasta ayer, en defensa de la democracia y la República.


A los demócratas del país y del mundo: No hay espacio para la derecha conservadora en la Bolivia de los próximos años. La Bolivia del futuro será inclusiva, democrática, equitativa y autonómica, o no será.


* A sabiendas de que repito vasrios tópicos de lo escrito en este blog, pido disculpas por ello a los pocos que me leen seguido.