29 de enero de 2009

Compostelando

La primera vez que visité Santiago de Compostela me hospedé en casa de Aurichu, casada con Xose Manuel Beiras, lider de la izquierda nacionalista gallega y ahora retirado de la política . Cuando llegué a su casa en los años ochenta, estaban escuchando juntos el adagietto de la 5ª sinfonía de Mahler, que ha de ser la obra que hasta el día de hoy me produce la más honda de las tristezas cuando la escucho, como al irme de Santiago esa vez, magia de por medio, recogiendo las maletas, mientras en la televisión sonaba otra vez el adagietto de Mahler. No podré olvidarlo y con esos acordes, Santigo de Compostela me ha perseguido siemre, fuera donde fuera, con sus brumas compostelanas, sus musgos en las paredes, con sus piedras, calles de piedra, muros de piedra, sonido del caminar entre la piedras en sus noches viejas.


Tantos años despues el recuerno no pudo suscitar la morriña que debiera, es decir, no hizo falta el adagietto para que Santiago estuviera, sino que estaba por sí solo, con su catedral, el zócalo de su plaza, su gigantesco botafumeiro que otra vez vi funcionar del altar hasta las puertas en tan inmensa nave de tan tanta catedral. Otra vez la lluvia, otra vez el frío, otra vez la bruma.Pero esta vez era para concentrar a un grupo de selectos comunicadores, de los más grandes hasta los menos conocidos, que hicimos un diagnóstico sobre la situación actual de América Latina, su futuro y el rol de los medios de comunicación en ese devenir. Allí estaban los directores de los periodicos más importantes del continente, el Clarín, el Mercurio, el Excelcior, el Universal, La Razón boliviana y otros muchos. Yo en el medio, como parte de un agradable reconocimiento por el Diario Crítico de Bolivia, el AULA LIBRE, y los blogs; fue espectacular ver este mi blog en las publicaciones españolas como la guía del 2008 publicada por Rosa Jimenez Cano que llegó a mis manos en el encuentro por casualidad. Cuanto orgullo por el trabajo realizado.





Despues me tocó la presentación en la mesa sobre Derechos Humanos, donde mostramos la preocupación por lo que sucede en el subcontinente con el tráfico de armas, el tráfico de drogas, la impunidad y la pobresa; todo mesclado. No fue para quedarse tranquilo, pero creo que cumplí con el deber de explicar uno por uno, a todos los que pude, lo que está aconteciendo en mi país. Es dificil, frente a los bombardeos en Gaza y tanto muerto en el Congo o en Sudán, un prisionero sin juicio en San Pedro, algunos refugiados en el Brasil que no pueden volver, un medio de comunicación estatal parcializado, una torturita por aquí, una pateadura a los opositores por allá, la muerte en un estadio lleno de público excitado en Achacachi, tampoco dan para impresionar mucho, pero ayudan a explicar lo que sucede y lo que está por venir.



En fin..., misión cumplida, trabajo realizado. Ahora me voy para Madrid. Luego a Bolivia, en un par de días, que seguiré dando la lata desde allí.