2 de febrero de 2009

¡Y van cinco!

¡Y van cinco! Como solía gritar el Chupa Riveros cada que su equipo metía el quinto gol de la tarde. ¡Y van cinco! Podríamos susurrar nosotros, corroidos por la vergüenza, ahora que el quinto presidente de YPFB tiene que abandonar el cargo en medio de una corruptela que ya no se puede ocultar. Han bastado tres años para superar al movimientismo y al neoliberalismo juntos, en asunto de coimas, contrabando y corrupción. Qué pena.

Ayer que el Presidente Morales repartía cheques otra vez a los alcaldes del MAS, yo pensaba que un buen negocio (a la altura de la época y de los actores) sería contratar un enorme bus, adornarlos con luces de colores y música (karaoke incluido), llenarlo de chicas (uno que otro chico también que se dice de algunos que gustan de asuntos exsóticos poco convencionales) y convertirlo en un prostibulo rodante, para que cada vez que el Presidente regale cheques venezolanos o vaya uno a saber de qué plata serán, el putibus pudiera trasladarse a la localidad donde gobierna el alcalde correspondiente, poner a funcionar los altorparlantes llamando a la gente a participar y seguro que nos hinchamos de guita, porque una buena parte de esos dineros que no se sabe si serán mal habidos, pero seguro que son mal controlados, terminará entre vinos, hoteles y putas, más que entre polideportivos o postas sanitarias, que es para lo que dicen son.


El tema de la corrupción es un asunto que puede ser encarado entre todos, no solo a través del control y la represión, que con las técnicas masistas será cada vez más espionaje y admedrentamiento entre ellos mismos. Es un tema de calidad humana, de educación y formación personal, eso que se aprende desde la cuna y en la escuela, en la familia, siguiendo el ejemplo de los padres y de los abuelos. En eso andamos mal en Bolivia. Podremos competir sobre quien tiene más o menos indios entre sus ancestros, pero está claro que eso no garantiza poco en terminos de gestión y compromiso público.

Aprendamos: no todos los que proclaman ser santos, son santos de verdad. También hay lobos disfrazados de santos.