9 de abril de 2009

HUELGA

* Ante la imposibilidad de imponer una ley que legalice el fraude, a través de un padrón electoral manipulado, el voto incontrolable en el exterior y una Corte Electoral parcializada, el gobierno nacional ha decidido tomar una medida de presión más fuerte y abusiva que un cerco al Parlamento: la huelga de hambre del Presidente, desde el Órgano Ejecutivo, contra el Poder Legislativo, su independencia y la posibilidad de alcanzar acuerdos políticos. Es una medida, de las más antidemocráticas que un Presidente puede ejercer.

* Coloca al Senado y al Congreso Nacional en un callejón sin salida, porque lo obliga a conceder más allá de los principios que enarbola la oposición democrática. Después de esto, todo acuerdo será obligado y perderá legitimidad. Lo que debiera hacerse es defender los principios fundamentales de elecciones limpias y transparentes (nuevo padrón, igualdad ciudadana frente al voto y CNE neutral) y obligar al gobierno a convocar al fraude por decreto y sin ley.

* Las huelgas de hambre son un recurso extremo de la ciudadanía para reclamar y defender sus derechos conculcados, no para imponer los designios y caprichos de los más fuertes. En este caso la huelga de hambre no es una reivindicación, es un abuso.

* En la historia de Bolivia se han dado casos con Presidentes que han hecho huelgas de hambre, pero fueron en defensa de la gobernabilidad que se les iba de las manos. Hoy como ayer, esta medida muestra el desgobierno de Evo Morales, su incapacidad para acordar con todos y su voluntad y espíritu autoritario, por encima de la ley y el equilibrio e independencia de los poderes.