9 de junio de 2009

¿CRÉDULOS?



Llegar es volver, y llego y vuelvo a escuchar las noticias de ATB que cada día me gustan menos, porque el folklore está remplazando a la economía o a la política en las noticias. Un ciudadano habla de la educación en Bolivia, sin detalle ni mucho conocimiento, pero rellena su valioso tiempo televisivo haciendo propaganda, diciendo que “los sabios” de las comunidades indígenas están transfiriendo su conocimiento a la nueva currícula, porque ellos conocen de la vida, sus porqués y sus cómos.

Nomás hace unos días me preguntaba un connotado evista, de esos que se ven con él (con el mismísimo libertador, sin ir más lejos) todos los días, del por qué la prensa no se cansa de hablar mal del "proceso de cambio", sin mencionar, por ejemplo, como en sólo tres años nos habríamos librado por fin del analfabetismo, lacra humana y del subdesarrollo. ¡En sólo tres años! Y es que se lo creía de verdad. Los masistas y evistas creen de verdad que vivimos en una tierra libre de analfabetos.

Peor aún. Creen que el actual régimen es democrático y que los de la oposición hacemos pura demagogia con eso del autoritarismo de Evo y sus seguidores. Que mentimos y que somos conscientes de que mentimos, porque si su compromiso con la democracia es fiel, no pueden ser sino mentimos, los que afirman que no es verdad.

El hombre de la tele creía de verdad que el anciano de la comunidad es un sabio y que sus conocimientos son necesarios fuera de esa comunidad, para crecer en la racionalidad y la ciencia que necesitan nuestros estudiantes, y en las técnicas para volar en las redes y autopistas del conocimiento contemporáneo, no digo ya como un humilde japonés, sino como un argentino o mexicano, que están a años luz de lo que puedan conocer nuestros niños en las escuelas urbanas, en La Paz o Cochabamba, y más lejos aún del sabio de la comunidad rural, perdido en el tiempo y en el campo. O si no, basta mirar como subsisten, sin imaginar siquiera como se puede vivir ahora, y cómo es que viven otros campesinos en otras comunidades del planeta.

Es como cuando el Canciller Chuquehuanca hablaba de leer entre las arrugas y conocer de las piedras, como fundamento del conocer. Lo callaron, le pidieron que cerrara la boca, porque era demasiado el ridículo, y se callaron. Pero el espíritu permanece, la vocación queda, se reanima siempre. Y los sabios del MAS, con tanto conocimiento acumulado, deben creer que gobiernan y que lo están haciendo bien, sin darse cuenta (porque su desarrollo intelectual no les alcanza para tanto) que los que gobiernan son otros, aquellos que conocen que toda esta pantomima de lo andino – folklórico y/u originario, es solo un cuento para engatusar incautos.