22 de septiembre de 2009

a más centro, menos MAS

La exitosa estrategia Manfred-Leopoldo-Pepe Lucho (que dio por tierra con las aspiraciones de otros candidatos, inspirados también por el discurso de la unidad), parte del principio de que la polaridad Evo – No Evo, va a favorecerles, porque concentrará en Manfred Reyes Villa, la votación de la población contraria o descontenta con el MAS, que desde luego somos una mayoría. Pero la tesis está equivocada.

Escuchaba a Ricardo Paz Ballivian hablando sobre este tema, el otro día en ERBOL, describir a grandes rasgos que el electorado boliviano se divide hoy en un 40% de votos para el MAS y un 30% de votos anti-MAS (que va a votar por Manfred casi en su totalidad); otro 30% —decía  él— es un voto fluctuante o indeciso, y es el voto que va a definir la elección. Si esto es así, ¿por qué las encuestas dan al MAS la seguridad de un voto superior al 50%?, y la respuesta a esa pregunta clave explicaría la razón por la que la polarización entre Evo Morales y Manfred Reyes Villa favorece más bien al primero que al segundo.

Una importante y decisiva parte de ese electorado fluctuante o indeciso votaría por otro candidato que no fuera Evo Morales, si y solo si, tampoco fueran Manfred Reyes Villa y Leopolldo Fernandez. Ese dato lo conoce el gobierno y ha construido su estrategia de campaña alrededor de esa polaridad, porque sabe que si la gran mayoría de electores nos vemos obligados a elegir entre Morales y Reyes Villa, Evo es un ganador seguro.

Dicho de otra manera, existe un tipo de elector que no votará en ningún caso al bloque restaurador de la derecha dura, ni por sus representantes eventuales. Es un tipo de elector urbano y que se considera a sí mismo como de “clase media” (es decir que sociológicamente debiera ser parte nde la oposición), que ante la disyuntiva, prefiere volver a votar por Evo Morales Ayma, así esté descontento o defraudado por estos cuatro años de gobierno del MAS. Lo que vale la pena añadir bajo este supuesto, es que un crecimiento electoral del centro no perjudica la candidatura de Manfred Reyes Villa, sino que le resta votos casi exclusivamente a Evo Morales Ayma.

Por lo tanto la tesis de la polarización a favor de la oposición se cae, siendo reemplazada por otra mucho más sugestiva e interesante:

A mayor crecimiento del centro político, menos votos para Evo Morales y el MAS.


Centro-Politico

¿Qué si hubiese sido distinto con una polaridad con otros candidatos? Habría que leerlo en coca; pero es posible especular que si, que una representación menos radical en el polo opositor hubiera permitido un trasvase del voto menos traumático, al tener al frente una alternativa más amable, que no pudiera ser estigmatizada desde el MAS, de ultra-derecha, racista, machista y reaccionaria, como ocurre fatalmente con esta.

Una coyuntura tan difícil para la oposición, habla también de una ventana de oportunidad para el centro democrático, si el electorado se da cuenta de esta realidad: “a más centro, menos MAS”. Un centro visagra para el entendimiento, un lugar donde se acepten las prioridades de inclusión e igualdad del etnonacionalismo gobernante, al mismo tiempo que las demandas de institucionalidad y libertad, que son irrenunciables para la democracia.

En ese centro hay  un par de candidatos que no son necesariamente de la preferencia y simpatía principal de este grupo de electores indecisos y fluctuantes entre las dos polaridades, pero que tienen la gran oportunidad de conquistar y consolidar el centro de la política, para futuras y próximas oportunidades. La ecuación que hay que resolver, en ese sentido, nos habla de conducir el voto opositor a un entente entre la necesidad de equilibrar el balance de poder entre la oposición y el MAS, para evitar un futuro camino al autoritarismo sin tapujos, y la otra necesidad, de igual importancia, de evitar que el enfrentamiento trascienda en violencia y nos lleve a las puertas de una verdadera batalla, como podría darse entre dos polos extremamente radicalizados, como los de ahora.