21 de agosto de 2010

La basura

Lo cotidiano también lo corrompe a uno. Caminar en las calles de la cada vez más caótica ciudad de Nuestra Señora de La Paz, y sus vericuetos y desigualdades, nos habitúa a esta extraña mezcla de lo rural y lo urbano que producen el descuido y la pobreza, que hacen tan sui géneris, hasta en lo ornamental, al subdesarrollo. Se puede ver de todo en nuestras ciudades, y pasar de largo, sin mirar. El subdesarrollo nos corrompe, porque nos acostumbra.



Miramos sin ver,  nada llama la atención entremedio la rutina. Los mendigos, los niños solicitando ayuda, los menos niños asaltando a sus congéneres para quedarse con un celular de cuarta, las manifestaciones de apoyo o  de protesta sin que los participantes sepan por qué los han llevado a marchar, la basura en las calles… de la suciedad trata este apresurado post.



Un basurero en La Paz, en plena zona del sur, donde vive lo más acomodado y lo más cuidado (se supone), puesto por la Honorable Alcaldía Municipal a la altura de un metro y medio, para que no se suban a comer los perros y rieguen las bolsas y los papeles por alrededor. Aunque ese día (de la foto) no habían solo perros comiendo en la basura.



Parece una fotografía tomada al borde de algún camino rural, cerros de por medio ¿verdad? Pues no; para quienes conocen La Paz, está en plena 30 de Cota Cota, a tan solo una calle de la Av. Costanera.