29 de marzo de 2011

los elegidos

Miro Libia y pienso en Bolivia. No porque se parezcan los nombres, sino por el origen político (la matriz de origen) de quienes gobiernan ambos países, cuya raíz es la misma. Una raíz antidemocrática e ideológicamente fundamentalista, que cree efectivamente que el líder de la respectiva Revolución es un elegido por el destino, por Alá el Misericordioso o por la Pachamama, que para los efectos finales da exactamente igual. Ambos han de ser una "reserva moral" de algún pueblo.

Estas cosas siempre terminaron mal. Imagino una futura victoria democrática en las urnas en Bolivia, de la oposición democrática y progresista (imagino nomás, porque no hay nada real que me lleve a pensar que eso sea posible) y veo a un grupo etnonacionalista y autoritario, encaramado en el poder, incapaz de abandonarlo y justificando su actitud en un "yo soy el elegido". Y me da "cosa" el solo pensarlo.

Llego más lejos. Pienso en Chavez o en Correa, y en sus ejercitos de soldaditos de juguete, desplazados hacia las fronteras, visualizando y propagandizando un enemigo externo para calmar los ánimos de dentro. Y también vienen de la misma matriz, tienen los mismos orígenes.