6 de julio de 2011

así NO

He sostenido todos estos años que la élite cocalera que sustenta una visión conservadora y aislacionista del mundo y sus alrededores, el etnonacionalismo autoritario, del MAS y Evo Morales Ayma, ha demostrado con creces que dependen de una cultura política sindical, más bien instintiva que racional, pre-democrática, fundamentalmente campesina, alejada de la modernidad y, por todo ello, carente de una ética de valores liberales y modernos, que es la que se requiere en el mundo global para ser viable, ya no solo como élite, sino como sociedad que la cobija.

El presidente Morales lo expresó muy bien hace años, cuando hizo gala de “meterle nomás” por encima de las leyes, las normas y los consensos, inaugurando así otra etapa en la vida política nacional, donde lo importante es el control de los mecanismos asamblearios de aparatos y mayorías, para tomar decisiones. Los bolivianos nos hemos hecho a la costumbre de que decide quién tiene la capacidad fáctica de conseguir ese momento hegemónico en las diferentes coyunturas, sea con maniobras, trampas y chicanas.

Ese es el “chip” que permite pensar la convención sobre estupefacientes como una asamblea de campesinos cocaleros en el Chapare: denuncio, me voy, vuelvo con condiciones y me libero de antiguas obligaciones acordadas. Pero en el mundo hay una ética distinta que resiente estas actitudes de manera distinta al sojuzgado pueblo boliviano, y las denuncia pidiendo que no deben prosperar. Ya lo ha señalado las naciones Unidas y la propia Organización de Estados Americanos: así no se juega.