23 de agosto de 2011

Salvemos al TIPNIS por Bolivia

Detrás del conflicto por la conservación de la biodiversidad y el respeto a la naturaleza, junto a la prioridad constitucional de preservar las condiciones de vida y las costumbres de los habitantes de la región, están los intereses sectoriales y políticos que debemos conocer y tener presente en esta lucha desigual.

1. La penetración en los bosques en búsqueda de las maderas y otros recursos preciosos en la zona, en beneficio de empresas depredadoras, que destruirán los ecosistemas para beneficio propio.

2. El sueño de encontrar petróleo y otras riquezas minerales, que de igual manera amparan intereses de sectores poco interesados en el desarrollo sostenible de la zona.

3. La posibilidad de existencia de reservas de uranio, que vinculan la carretera a demandas geopolíticas transnacionales, de quienes desean el desarrollo de formas alternativas de energías, en este caso nucleares, que pueden derivar en la carrera armamentística de terceras potencias.

4. La coca-cocaína, cuyo imparable crecimiento busca encontrar una manera para ampliar la frontera de sus sembradíos fuera de la ley y de todo sistema de control posible.

Estos y otros problemas están a la base de la distorsión del debate entre conservación y desarrollo. No se puede negar que las carreteras son la base para el desarrollo y la integración de los pueblos y el territorio, pero dadas las consecuencias que estos conllevan, por la inexistencia de un Estado nacional fuerte, que garantice el cumplimiento de las normas, junto a la vinculación del Estado con intereses espurios, hacen de la carretera más que una ventaja para la región, un peligro antiecológico, antieconómico y antinacional.

Esto está ligado a la vulneración de los derechos de los indígenas que habitan la región y que han sido reconocidos en la Constitución Plurinacional como inobjetables e inalienables, debiendo respetarse la obligación de una consulta previa. Es más, al ser el TIPNIS un Parque Nacional Protegido, debiera ser parte de un previo debate nacional sobre qué hacer y cómo encarar las políticas de desarrollo de esos espacios territoriales especiales, que no pueden ser vulnerados por la voluntad o el capricho de quienes coyunturalmente detentan y concentran demasiado poder, más allá del bien común y del buen vivir, como tanto se proclama.

Salvemos el TIPNIS, apoyando a quienes solicitan y exigen un trazo diferente para la carretera entre Cochabamba y el Beni.


Tomada de: Diseñadores comprometidos