26 de agosto de 2011

¿Una propuesta política de oposición?

A pesar de la caída de popularidad y los problemas que tiene que enfrentar (sin poder resolver) el gobierno de Evo Morales, la oposición no ha logrado articular una propuesta política viable; se limita a criticar errores y se mantiene en la agenda política que marca el ejecutivo. No hay oposición, solo opositores desunidos entre sí.



Desde la derecha un grupo propone la restauración del viejo Estado republicano, sus instituciones, valores y formas de gobierno, aferrados a la idea de un Estado que les otorgaba privilegios; gran parte de ellos están en el exilio, algunos en prisión y otros amenazados por la persecución de la que son objeto; reclaman libertad, tildando de dictatorial al régimen, sin percatarse que los cambios producidos son irreversibles, lo que hace de su oferta una opción inviable.

En ese grupo de oposición, liderado desde Santa Cruz de la Sierra, destaca el actual gobernador cruceño, Rubén Costas, quien por su popularidad en tierras de oriente, se ha visto obligado a abandonar la oferta puramente restauradora y ha incluido en su discurso la aceptación de premisas del poder central-nacional, abriendose camino hacia el centro, lo que podría habilitarlo como un representante de la oposición en convocatorias electorales en el futuro.

Otros opositores son los descontentos del MAS, que eran sus aliados y comparten la responsabilidad de los acontecimientos y resultados de seis años de gobierno. Ellos proponen principalmente reencausar el "Proceso de Cambio", criticando al gobierno por abandonar los postulados originales, sin percatarse que en ese espacio el liderazgo de Evo Morales sobre el mundo "indígena-campesino originario" es indiscutible y que sus sueños de competir desde adentro contra él, son irrealizables.

Entre esos "respondones" destaca Juan del Granado, quien por el importante apoyo de la ciudadanía paceña y en su intento por salir y ampliar su nucleo original de apoyo que es pro-masista (¿si no fuera Juan del Granado y el MSM continuarían votando por Evo Morales?), se ve necesitado de un acercamiento al centro de la política, para concuistar adherentes entre los sectores medios urbanos, aunque predomina aún en el MSM una premisa de no-contaminación con la derecha o con el pasado, que les impide actuar en consecuencia.

Un tercer grupo, esforzado por situarse en el centro, rescata lo positivo del proceso y descarta lo negativo; habla por igual de libertad y democracia, a tiempo de criticar la incapacidad de gestión gubernamental, lo mismo que postula continuar con la inclusión social, que es el resultado visible de seis años de gobierno del MAS. Lo hacen sin percatarse que la polarización en dos bandos extremos los agranda y achica como a un fuelle, según el momento.

En ese centro político se sitúa casi en solitario Samuel Doria Medina con su partido, porque los otros liderazgos o agrupaciones casi han desaparecido, alejándose de la política activa, lo que no quiere decir que pudieran aparecer nuevamente en el escenario nacional y completar el desarrollo del centro. Allí también se evidencia el surgimiento de agrupaciones nuevas, con ciudadanos jóvenes y desconocidos que vienen a refrescar y renovar el ambiente, es el caso del surgimiento de el Partido Verde de Bolivia, liderado desde La Paz por Margoth Soria Saravia.

Ese centro progresista no vota por Samuel Doria Medina, cuya imagen de empresario ricachón no le favorece ante la población. Para crecer Unidad Nacional debe construir la unidad nacional y abrirse a sus flancos, de la derecha que busca el centro y de la izquierda que quiere desprenderse del etnonacionalismo autoritario del MAS, cuya influencia los tiene atrapados hasta ahora.

Una propuesta alternativa de la oposición está lejos aún. Depende de la capacidad de los líderes de la derecha para distanciarse de las ideas restauradoras, y de los de la izquierda, de separarse del etnopopulismo autoritario que gobierna el país actualmente; una actitud así podría fortalecer el centro político y fundar un discurso con credibilidad suficiente como para ser viable, que no dependa de las bondades o los males gubernamentales, sino de las demandas de los sectores medios y urbanos descontentos. Una propuesta de reinstitucionalización estatal sobre renovados principios y valores, la capacidad de gestión gubernamental, un límite a la corrupción, superar el rentismo y la dependencia del uso de las materias primas en la economía; asegurar el imperio de la ley sobre la pura voluntad de los caudillos, lo mismo que recuperar la democracia, la igualdad jurídica de todos los bolivianos y la independencia efectiva de la justicia.