23 de noviembre de 2011

Ejercicios de UNIDAD

Dos acontecimientos marcaron octubre: la histórica marcha del TIPNIS y la victoria del voto nulo que sumado al blanco no dejaron resquicio para que la derrota del MAS fuera inobjetable, más allá de la manipulación de la información que ha impulsado el gobierno en ambos casos.

Después de años de fortaleza de un bloque corporativo dominante hasta el abuso, la ciudadanía,  ayudada por grupos opositores, supo aprovechar las circunstancias, llamando a la solidaridad paceña en el primero caso, y a votar por el rechazo a las elecciones a magistrados y jueces masistas, amañadas desde un inicio, en el segundo. El resultado fue exitoso gracias la UNIDAD. Ambas experiencias demostraron que si hay unidad en la oposición y se presenta una sola propuesta, se puede derrotar a cualquier fuerza antidemocrática, en las urnas, lo mismo que en las calles.


El MAS sabe que no puede contener la desagregación y la decadencia del bloque corporativo que lo sostiene, bloque de poder que se ha degradado alrededor de los intereses circunstanciales de actividades como el contrabando, la corrupción o el crecimiento de grupos informales que medran del Estado Plurinacional, a más del narcotráfico, junto a las federaciones de cocaleros que preside el mismísimo Jefe del Estado. Si no puede controlar el desgaste, el MAS debe por lo menos debe evitar la unidad del bloque alternativo, y pondrá todos sus esfuerzos en ello.


Al frente, los grupos y dirigentes de la oposición parecen no haber tomado nota. Ninguno de ellos puede, por sí solo, enfrentar con éxito al autoritarismo; solo la unidad puede garantizar una victoria democrática, como en las elecciones judiciales o en la batalla por el TIPNIS; pero han de estar sobrecogidos por lo que esto implica para cada uno de ellos, de grandeza, de desprendimiento, de entrega a una causa, virtudes de las que hasta ahora carecen.

Por eso, la tarea ciudadana del momento es promover las condiciones de la unidad desde la oposición, abriendo esta complicada discusión en todos los espacios mediáticos y políticos. La meta debiera ser que ningún aspirante a candidato o candidata pueda tomar la decisión por si solo(a) y se vea obligado(a) a consultar, a concertar, a ceder y entregar, para que mecanismos de selección acordados entre todos y todas los y las interesados(as) produzcan una sola opción, y quien no quiera hacerlo, merezca el repudio explícito de la ciudadanía.