17 de mayo de 2013

LOS DEMONIOS

Lo del Porvenir en Pando fue parecido, o tiene un cierto paralelismo. El gobierno movilizó a campesinos para contener las protestas en ese departamento el año 2008, como ahora ha pedido Evo Morales que se haga con sus seguidores, que deberán llegar y manifestarse en las ciudades del país, contra los reclamos de los y las trabajadores/as. Dicen que en el caso de Pando alguien les repartió armas, alguien les incitó a utilizarlas (eso es lo que afirma y quiere probar la defensa de Leopoldo Fernández) y todo terminó en una tragedia.

Espero que ahora no suceda nada parecido, pero el llamado de Evo Morales a sus huestes es en sí mismo peligroso. A veces uno suelta a los demonios y luego no sabe como contenerlos.

La COB está ejerciendo un derecho, el de protestar como cualquier sindicato, porque algo le parece mal; el mismo derecho que tenemos todos como ciudadanos frente al Estado, con este gobierno o con cualquier otro. Es un principio democrático.

El potenciamiento del Estado plurinacional como un Estado-empresario, dueño de los medios de producción y por lo tanto expoliador, apropiador y concentrador de la plusvalía (para utilizar un anacronismo maravilloso), genera por sí mismo un sindicalismo fuerte, tendencialmente unido, independiente y aguerrido, ante la conducta pro-empresarial que inevitablemente asume en beneficio propio el principal empleador que es el gobierno. Es un tema estructural.

Lo que el gobierno está haciendo, en cambio, es incumplir un deber, que es el de gobernar dando respuesta a las demandas y reclamos de la gente. Lo de llamar a sus seguidores para confrontar las demandas (o ideas, en otros casos) no es un rol gubernamental, salvo cuando los gobiernos no son democráticos, como es el caso. Por eso los demonios los convoca el MAS. La ciudadanía y las instituciones civiles, equivocadas o no, están expresando su reclamo y ejerciendo sus derechos.

No creo que vayamos a sobrepasar los límites, porque los bolivianos sabemos detenernos siempre a tiempo. Pero importa denunciar la conducta, la actitud, la vocación antidemocrática del MAS y de Evo Morales, para comprender lo que se viene, lo que va a suceder acá y en otros países con gobiernos populistas y autoritarios como este, con el agravante de que este, el boliviano, mantiene una carga ideológica etnonacionalista y racializa con facilidad la interpretación de cualquier conflicto, lo que lo hace estas convocatorias más peligrosas aún.