7 de julio de 2013

HEROES

La transparencia se está convirtiendo en un derecho sustancial de las personas, los pueblos y las naciones. El tiempo que viene –el tiempo digital– pone de manifiesto la necesidad y la posibilidad de ofrecer la información necesaria y suficiente para que los ciudadanos del mundo, estemos donde estamos, podamos conocer, evaluar y aquilatar nuestras ciscunstancias, lo que nos está pasando, lo mismo que observar y criticar (o apoyar) a los responsables, y tomar decisiones al respecto.

La tecnología disponible hace posible que la propiedad de los grandes bienes, los depósitos y grandes movimientos financieros, los presupuestos, los gastos, las discusiones y decisiones, los fallos de la justicia, se conozcan en tiempo real, lo mismo que podemos conocer y disponer al público de manera irrestricta las acciones y decisiones de personas e institución que pertenecen a la esfera de “lo público”, tanto en el espacio estatal como en el privado.

Yo quiero conocer lo que otros disponen para mí. Quiero saber cómo y por qué lo hacen. Es un derecho que tengo y lo voy a defender.

Por eso Edward Snowden, Julian Assange o Bradley Manning, a pesar de que pueden ser juzgados desde la frialdad burocrática de las instituciones encargadas de la seguridad del Estado Norteamericano, también pueden ser vistos como héroes del momento, capaces de sacrificar su propia libertad a cambio de cumplir con el principio ético de darnos a conocer lo que está pasando.

En países más pequeños y menos trascendentes, como el mío, se dan casos parecidos. Hay que alentar, reconocer, premiar y emular a quienes pongan a disposición pública los obscuros secretos de las instituciones estatales regidas por gobiernos autoritarios y abusivos, como el de Evo Morales en Bolivia, expertos en ocultar, obscurecer o manipular los datos y la información sobre los que se deciden las políticas públicas. Véase por ejemplo el programa Evo-Cumple, o el Censo 2012, no se necesita mucho más.

A pesar de las decisiones de la justicia corrompida y obsecuente, más allá de las acusaciones a diestra y siniestra, a todo aquel que les incomoda, de fiscales y jueces agradecidos con el poder, que sin él jamás hubieran llegado a situaciones de tan alto privilegio, que no merecen, hay bolivianos dispuestos a ser los héroes del momento; gente capaz de correr riesgos y poner en entredicho su libertad y sus comodidades, para que los ciudadanos sepamos la verdad.

Los estamos esperando.