19 de febrero de 2014

LOS 132+CHINA

Son 133 países los invitados y si uno mira la lista, más de la mitad de esos Reyes, Presidentes y/o Primeros Ministros son personajes impresentables, los convidados a la fiesta de la llamada Cumbre del grupo G77+China en Santa Cruz de la Sierra.

Los hay de toda laya, desde personajes que para alcanzar el poder en sus países dieron golpes de estado y se encumbraron durante décadas. Los hay de los que persiguen, apresan, torturan y exilian a los opositores, otros se las toman con grupos étnicos contrarios a su tribu, algunos se ensañan contra los homosexuales, otros contra las mujeres; es decir, por uno y otro lado el G77+China está lleno de dictadorzuelos aferrados al poder “a toda costa”. ¿Quién podría sentirse a gusto promocionando semejante junte?

¿Podrá moverlos a todos la sorpresiva invitación boliviana de celebrar los cincuenta años del grupo en Santa Cruz de la Sierra, con solo 90 días de preparación? Desde luego que no, una Cumbre de esa envergadura requiere por lo menos un par de años de organización, sólo para coincidir agendas de tantos mandatarios. Pongamos que vengan diez Jefes de Estado, pongamos que vengan otros diez Primeros Ministros, el resto, cien invitados, serán embajadores que a la apurada compraran pasajes para disfrutar un par de frugales almuerzos y bailes típicos singulares.

Documento trascendental tampoco habrá. Son tan variados los países, tan contradictorios los intereses, que coincidir un documento en 60 días de trabajo, también es una misión imposible. Lo más cercano será una lista de declaraciones de buena voluntad que cualquiera podría bajar de Internet ahora mismo y firmar sin significación alguna. Lo más aproximado que logrará escribirse –cosmovisión andina de los anfitriones de por medio– será un pliego petitorio como los que acostumbra la COB cada febrero.

¿Para eso tanto dinero? ¡No! No es para eso. Los helicópteros, autos presidenciales, motocicletas, pago de hospedajes, banquetes a lo cruceño y otros lujos, solo tiene sentido porque Santa Cruz va a creer por un instante que es el ombligo del mundo, y en nuestro provincianismo boliviano, va a sentir que es un centro cosmopolita y todo gracias a Evo. Dinero, fiestas, comisiones, pero sobre todo votos, eso es lo que realmente interesa. ¡El G77 son votos!

Por suerte (como ya advirtió mi amigo Puka Reyesvilla) tendremos el mundial de fútbol de Brasil para distraernos y poder mirar la tele. Evo estará en su salsa, mirándose a sí mismo, haciéndose aplaudir, entre tanto caudillo y dictador como sus comensales amigos de ese trascendental momento.