16 de noviembre de 2014

SIN SITEMA DE REPRESENTACIÓN POLITICA

Roger Cortez dijo en “Dialogo en Panamericana” que pasadas estas últimas elecciones y vistos los resultados, la intermediación entre la ciudadanía y el sistema político nacional se ha roto o ha desaparecido. Yo estoy de acuerdo con él: Hay un solo y único partido que mantiene la capacidad de representar las demandas populares (que es una entelequia carente de definición) y no así las ciudadanas, que no cuentan ya con ningún mecanismo institucionalizado de expresión eficiente, que permita trasladar las exigencias o reclamos al espacio de decisión política, que pueda convertirlas en acciones y políticas públicas, en beneficio del bien común. Todo ha quedado en manos de un intérprete solitario y la rosca palaciega que lo circunda, que por sus características ideológicas y de intereses grupales, no tiene capacidad ni de escucha, ni de otorgar sentido, y menos de representarlas a la hora de la gestión gubernamental.

Los partidos políticos (salvando al MAS, que por otras razones no puede) se han anquilosado alrededor de minúsculos grupos burocratizados, donde es imposible sobresalir por el trabajo, las ideas o las iniciativas de los pocos militantes que los conforman, sino por el lugar que cada quien ocupa en un imaginario escalafón, en manos de tres o cuatro dirigentes entusiasmados por el pequeño poder que ostentan, que ponen y sacan, premian y castigan a su antojo. Ellos no son conscientes de esa su triste realidad, creen que el voto electoral avala sus acciones y son incapaces, por ello, de mirar más allá de su entorno y llegar donde están las ideas, las demandas, las iniciativas… que han quedado fuera de los partidos, entre una ciudadanía desvalida, que no cuenta con sistema político para representarse.

El desafío entonces es reconstruir el sistema de intermediación política, pero si los partidos se han convertido en mecanismos obsoletas para ello, ¿cómo poder hacerlo?


En tiempos de las redes distribuidas, insertos en el mundo digital de la abundancia, hay que dar un salto de la cultura analógica a la nueva cultura, la digital. Se trata de una nueva manera de pensar y actuar que debemos empezar a poner en práctica, porque se ha perdido el tiempo de las quejas, ahora hay que buscar soluciones. Se trata de construir herramientas que logren canalizar efectivamente la intermediación perdida, y reconstruirla. Se trata de organizar para el conjunto de la sociedad y sus requerimientos políticos, un espacio que permita visibilizar las demandas ciudadanas de manera horizontal y carente de artificiales liderazgos impuestos por el voto, pero incapaces de incidir en las decisiones trascendentes.

A eso me voy a avocar. A construir esas herramientas. Mi objetivo será cerrar el año 2015 con ellas funcionando y con la capacidad de visibilizar y representar las demandas ciudadanas dispersas frente al poder político, desde fuera del sistema, porque el sistema no existe.

¡Manos a la obra!