21 de abril de 2015

Ni el país, ni la Nación o las naciones, ni la República son parte del Estado; sino al revés

Vivo en un maravilloso país llamado Bolivia, que hasta hace tiempo pretendió ser una República, y me considero voluntariamente uno de sus ciudadanos; NO soy parte del Estado Plurinacional (reconociendo su existencia, legitimidad y legalidad) que organiza la estructura del poder político, porque no soy un funcionario público contratado ni pagado por ese Estado. El error de concepción que tienen los masistas con relación al Estado, es que consideran que todas las personas que han nacido y/o residimos en Bolivia somos parte del Estado Plurinacional.

Las altas autoridades del actual Estado pluritutifrutico (como le llamo en broma) tratan a la gente como si fuéramos funcionarios y estuviéramos obligados a cumplir no sólo sus ordenes sino hasta sus deseos; en su concepción no existen ciudadanos, libres e iguales ante la ley. Es más, (como repiten los masistas todos los días para terminar creyendo su propio cuento), al concebir al individuo y a los grupos e instituciones sociales como parte de la organización estatal, consideran que ellos, en tanto que son gobierno, tienen el derecho de exigir que TODOS marchemos en una sola dirección, que es la que ellos consideran mejor para alcanzar el desarrollo del Estado que ellos mismos gobiernan.

Y todo esto esta asentado en un un interés material concreto, que a estas alturas es ya un interés de clase, como dirían los marxólogos. La "rosca" masista, un grupo que ha oligarquizado la política desde el poder, vive y se alimenta de él desde hace ya diez años. Ningún Estado en el mundo es del pueblo (esa es una concepción clásica de la derecha liberal, que concibe el Estado como fruto de un contrato social), y en el caso boliviano está al servicio de ese pequeño grupo, que transfiere en sueldos innecesarios, consultorías inventadas, comisiones ilegales y/o recurriendo al saqueo de las arcas públicas, el dinero para su bien vivir y su reproducción, que no sería posible en otras circunstancias dada la pobre calidad de su formación y de sus capacidades. Este es el interés real para su permanencia en el poder, de reelección en reelección, una casta de inútiles con el Estado puesto a su servicio.

Si Evo Morales es el Jefe y/o Presidente del Estado, del que todos somos SÚBDITOS, ¿por qué la separación de poderes? ¿para qué el pluralismo político? Ese es el centro ideológico masista por el cual se dice y con razón, que el etnonacionalismo y populismo autoritario gobernante en Bolivia es en esencia autoritario y anti-democrático.