29 de junio de 2016

A GALOPAR

En Tuiter y en Feisbuc hay una avalancha de jinetes falsos. Están contratados con órdenes precisas: seguir paso a paso de los activistas de la Libertad y contrarrestar nuestra presencia. Es común a todos los regímenes autoritarios, en Venezuela esto comenzó hace años, y sin éxito, como puede verse.

El problema del método gubernamental es que quienes hacen el trabajo no están convencidos de lo que escriben, porque lo hacen a cambio de un sueldo. Por ese motivo su participación es mediocre, sin alma, sin argumentos; es fácil silenciarlos.

Receta uno: A los que insultan e intimidan, a los que copian consignas repetidas, como trolls detrás de cada uno de nosotros, hay que bloquearlos y punto; hacer como si no existieran. Si se bloquean, ya no te ven y tú tampoco puedes verlos. Que se desengañiten gritando, el pueblo los verá haciendo sus piruetas y decidirá seguirlos o no; que seguro que no, porque no aportan nada.

Receta dos: A los que pretenden discutir y argumentar, hay que tomarlos en serio. Ellos también son seres humanos, tienen ideas, defienden valores en su mundo privado. Yo debato con ellos, les doy lugar e importancia, mi testimonio es sólido, ellos siguen un libreto. De esa manera el pueblo que mira puede observar la controversia y tomar partido, muchas veces hasta participar en la disputa. Y quienes defendemos la Libertad y la Democracia tenemos mejores explicaciones sobre lo que está sucediendo y la razón histórica. A veces pienso en convencerlos y que mañana pudieran ser mis aliados.

A nosotros nadie nos paga. Escribimos lo que escribimos porque creemos en ello, porque estamos dando una batalla ideológica y podemos hablar en nombre de la mayoría que observa silenciosa, hasta que se pierda el miedo. El 21F hemos vivido un “enjambramiento” y la gente conoce ya el Poder de las Redes y sabe que está en sus manos.

Para ponerle ánimo y ritmo a este mensaje, he editado un viejo poema de Rafael Alberti, haciéndole un par de cambios para adaptarlo a los usos locales, pero es el mismo de siempre, de los luchadores por la Libertad, en cualquier parte del mundo; está dedicado a nosotros. Se llama Galope:


Las tierras, las tierras, las tierras resuenan,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras profundas, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!