8 de marzo de 2008

yermo


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Para qué tanto lío –digo yo– si iban a terminar suspendiendo los referéndums convocados en la sesión trucha del Congreso, el 28 de febrero, destinada a trasladar con tanto boato, al pueblo soberano, la decisión de validar o no la constitución trucha del MAS. ¿Para qué el cerco parlamentario, el engaño febril, las mentiras, los dinamitazos y los golpes? ¿Para qué traer campesinos y mineros desde lejos y hacerlos marchar, acullicando y bebiendo alcoholes, seguros de que están haciendo patria, por el cuento de la oligarquía y el imperialismo que les han hecho creer; si todo era para volver a fojas cero y estar como al principio, salvo la sorpresa y la desmoralización en las filas del MAS, que ahora debe cundir cada día con mayor fuerza?


Qué y cómo le explicarán los dirigentes a las bases del MAS, con las que han festejado a rabiar los alcances y logros de su pillería sindical, en la plaza Murillo de La Paz, como si de salir de una asamblea universitaria se tratara, donde lo hemos engañado al rector haciendo votar a quienes no debían, aunque esto signifique frustrar el nivel de los estudios de cientos de estudiantes.



Es la demostración ilustrada de cómo gobierna el país la caterva de irresponsables que tenemos por gobierno: Por alcanzar los objetivos que les dicta la radicalidad ideológica que profesan, sus ensueños despóticos, o la pura necesidad del momento, o el Presidente Chávez por teléfono, son capaces de poner en vilo al país entero y conmover los cimientos políticos de la nación, o destruir –como ya lo han hecho– la débil institucionalidad democrática, hasta partirnos en dos.




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dibujando el nuevo país

Han aprobado una ley que ha hendido al país en dos países y resulta que la tal ley es inaplicable. Han hecho que nos enfrentemos en las calles y nos tiremos piedras y le rompamos a palos la cabeza a nuestro vecino, solo porque creemos que piensa de manera diferente a la que manda la revolución, y resulta que las decisiones son inaplicables, que ni los unos ni los otros las podemos cumplir o implementar. Y así nos quedamos todos, mirándonos azorados en la sala de emergencia del hospital, mientras nos curan las heridas, con una nacionalización que no funciona, con unos bonos que no alientan la producción ni mejoran la calidad de vida, con una alfabetización que no resuelve la ignorancia y una constitución en ciernes que la rechaza medio país.



Y cada día menos pan y menos tomates –del arroz y de los pollos para que vamos a hablar –, que ese es el resultado cotidiano.


 




Gracias a Casa de América por la foto, se trata de una escultura de Mario Irarrázabal Covarrubias, en pleno Desierto de Atacama, para significar, en este caso, que lo yermo tampoco lo es tanto, mientras alguien esté dispuesto a poner una mano y construir historia.