7 de junio de 2011

En la OEA (¿quién se olvidó la demanda?)

Y llegó el Ministro Choquehuanca a San Salvador a exponer la demanda marítima boliviana, pero ni en su discurso solicitó la reposición del tema en la agenda de la OEA de este año, más allá de la propaganda que se hizo en Bolivia sobre este importante asunto; el Canciller se limitó a exponer el tema durante su intervención. Dicen los que más saben de estos temas que haberlo hecho conllevaría otra derrota internacional de magnitud (no tanto como el 193 a 1 que nos propinaron en Cancún cuando la Cumbre para el Cambio Climático), con solo 11 apoyos frente a 22, al menos indiferentes, los que cumplieron formalmente con expresar su preocupación sobre el tema.

Pero la Cancillería boliviana si presentó a tiempo una solicitud, pidiendo el cambio de fecha de la próxima Asamblea cuya sede ya estaba decidida hace tiempo, la ciudad de Cochabamba; el pedido de cambio de fechas fue aceptado y la noticia se difundió en Bolivia como un gran logro político: se informó que la OEA había decidido reunirse el próximo año en Cochabamba. Así funciona la cosa, la manipulación y la desinformación a la orden del día.

¿Y la demanda boliviana sobre el mar, quién la olvidó en La Paz, que no apareció nunca para tranquilidad de los chilenos? La verdad verdadera es que Bolivia dejó de presentar la demanda marítima hace seis años atrás, cuando el MAS llegó al gobierno. Pero este año el gobierno boliviano anunció su reposición con bombos y platillos, como suele hacer el etnonacionalismo plurimúltiple, mostrando viejos logros como suyos y como si se hicieran por primera vez; una vergüenza más, esta vez en El Salvador: "¡de vergüenza en vergüenza, patria o muerte, venceremos!".

En 1979, por primera vez en la historia, la Presidencia de Walter Guevara consiguió que la OEA aceptara tratar el reclamo marítimo de Bolivia como un asunto de interés continental. No fue fácil.

Bajo la Presidencia de Jaime Paz Zamora, Bolivia logró que la agenda anual de la OEA incluya la demanda marítima todos los años, como un asunto permanente de preocupación continental. Costó diez años de trabajo lograr eso y significó una linea de acción estatal compartida entre varios gobiernos consecutivos (como debe hacerse).

Cuando llegó Evo Morales al gobierno, fascinados como estaban con las medallitas que le regalaba el gobierno de Bachellet, BOLIVIA SUSPENDIÓ LA PRESENTACIÓN DE LA DEMANDA ANUAL A LA OEA y aceptó la tesis chilena de la bilateralidad. "Medallitas por demanda", parecido a lo que se cuenta de Melgarejo: “un caballo por el Mato Grosso”.

[caption id="" align="aligncenter" width="359" caption="Esta es la moneda que regaló Chile con motivo del Bicentenario del Grito Libertario el año 2009. Acuñaron la efigie de Evo Morales Ayma, reemplazando la de Juana Azurduy de Padilla, que figuraba en el diseño original."][/caption]

Evo Morales y el Canciller Choquehuanca cargan con esa culpa histórica, de haber hechado por la borda el avance conseguido por Bolivia durante décadas de trabajo, y quieren ahora enmendar y reponerse de lo perdido (hay que apoyarlos sin vacilaciones, porque esa es la línea correcta, la de la multilateralidad); aunque hay un problema en el camino (que también es por culpa de ellos)  que vuelve más complicado el planteamiento boliviano, y es la declaración constitucional del irrenunciable derecho a la soberanía como condición previa a la solución a un acceso al mar para Bolivia. Países que nos apoyaban tradicionalmente, seguramente se verán presionados por la diplomacia chilena para no reponer la demanda boliviana como un tema anual de agenda, porque la nueva condición puede mostrarnos como belicosos, ante la voluntad de convivencia pacífica que antes inspiraba antes nuestro pedido. La atrevida consigna chilena de “por la razón o por la fuerza”, ahora se ve compensada desde la nueva Constitución boliviana.