13 de julio de 2011

Descolonización I

Mi buen amigo Puka Reyesvilla tuvo a bien publicar ayer un par de fotografías sobre "descolonizados" y "descolonizadores", donde muestra entre los primeros, a una pareja de indígenas recien casados en la ciudad de La Paz y bajo los ritos reiventados de un matrimonio aimara, llevando los regalos nupciales del gobierno plurinacional en una bolsa con la imagen del ratón Mickey (!). A su lado, en Bruselas, una fotografía de otro caro amigo de la juventud, Raul Prada Alcoreza (acompañado por Oscar Vega), del grupo Comuna al que pertenecía Alvaro García Linera antes del poder casi total, con las compras en bolsas de H&M, una transnacional de las que están acusadas por producir barato en el tercer mundo y vender caro en el primero, a costa de una superexplotación de la mano de obra barata de mujeres, niños y niñas de la periferie del capitalismno mundial.

En el mismo tono socarrón yo terminé emulando un trabalenguas: Un descolonizador descolonizante quería descolonizarte para el cambio y la descolonización... el que descolonizara a un descolonizador descolonizante, buen descolonizador será.

Algo menos en broma, me puse a pensar en la suerte de nuestra descolonización y eso me lleva ahora a repetir una impronta que escuché esta mañana en un desayuno entre intelectuales colonizados, cuya definición puede extraerse por la maliciosa tendencia que tenemos de nombrar a pensadores occidentales entre nuestras citas, digamos que a Platón.



Dice mi profesor Salvador Romero que en cambio, son intelectuales descolonizadores aquellos que mentan a pensadores de los de acá, igualmente antiguos y prestigiosos. Pongamos Huyustus --dijo--, que tiene en La Paz su propia estatua, por sabio pensador tiahuanacota. "Para ser descolonizador hay que citar a Huyustos" --razoné yo, que he visto más bien mencionar a Bourdieu a los descolonizadores-- bajo el supuesto de que algo interesante y bueno debió haber propuesto el sabio aymara; pero nones. No encontramos (ni mi viejo profesor, ni yo) hasta ahora, qué pensó, dijo o propuso el tal Huyustus.



Traigo esto a colación, porque entre colonizados y descolonizadores, vamos repitiendo un propio cuento, cada cual a su manera, incorporando y repitiendo afirmaciones y creencias sin basamento ni fuente documental alguna que garantice como verdaderas las muchas afirmaciones que se reiteran de uno y otro lado. Y a veces agobia semejante cháchara mil veces repetida y, peor aún, a veces angustia ver como muchos se van creyendo los inventos, los cuentos y hasta las mentiras.

Algunos tendremos nomás que seguir refiriéndonos a las ideas de Aristóteles, Santo Tomás, Rousseau, Toqueville o Carlos Marx, sin dejar de lado nuestra tradición y costumbres andinas al bailar, comer, challar, al seducir dulcemente a una mujer como hacen los quechuas... pero al pensar y citar a quienes aportaron ideas, seguiremos siendo "los colonizados". Eso si, aunque también leyendo a Jacques Derrida o Michel Foucault como hacen los descolonizadores, aunque sin Micky Mouse ni H&M impresos en las bolsas de las compras en Bruselas.