2 de julio de 2012

¡ateos!

Me gustó que en medio del desfile de las diversidades sexuales en La Paz, estuvieran los “Ateos de Bolivia”, no porque sean una extrañeza sexual, sino porque existen, aunque no se manifiesten nunca. Por lo menos reavivó mi escepticismo religioso. Al que tan poca importancia le doy desde hace ya tiempo.



Ateo no soy, me defino como un Agnóstico Apateista,  es decir que tengo serias dudas de que exista algo parecido a un dios, pero que no tengo posibilidades de asegurar que no existe; por ahí sí existe y no me doy cuenta. Pero si es así y realmente existe, tampoco importa mucho, porque nada cambiaría; exista o no exista, todo seguiría exactamente como está ahora. O sea que, seguramente no hay dios y tampoco tiene por qué importarnos mucho.

Un letrero que portaban los Ateos Bolivianos la noche del Orgullo Gay: “Las religiones son como las luciérnagas, que para brillar necesitan de la obscuridad”