12 de julio de 2012

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA

El Movimiento Sin Miedo presentó ayer sus tesis ideológicas, con un documento para abrir el debate. Me gustó eso, porque hasta el momento no hay debate alguno, ni para abrir o cerrar, menos para participar. Lo más parecido a un debate, en estos tiempos plurinacionales, es que alguien diga algo sobre lo que piensa y cree, o publique una noticia, y le respondan con insultos y diatribas, atacando su prestigio personal, antes que discutiendo sus ideas. O sea que impulsar el debate es lo primero bueno que hay que reconocer de estos documentos.


Javier Bejarano, el segundo de a bordo en el MSM, presentó una lectura de la historia nacional, haciendo una tipología de cuatro modelos estatales, diferenciando el Estado Oligárquico, el Estado-Nación de 1952, el Estado Neoliberal y el Estado Plurinacional, al que se adscribe, justificando así la alianza con el MAS y proyectando el futuro del MSM dentro de ese modelo estatal. Pedro Portugal en su comentario final, agregó que hay otro modelo inicial, que los atraviesa a todos, que es el Estado Colonial, con el que se debe empezar, para entender realmente este asunto.

La segunda cosa que hay que apreciar, es el intento de describir la realidad desde su devenir histórico. Sostengo con otros, que de lo que se trata es de reconstruir un relato que explique cómo llegamos a este momento y qué es lo que realmente nos pasó. Sin un relato global e histórico de la realidad nacional, es imposible contrarrestar la falacia masista y racista, que se ha impuesto como discurso oficial.

Al finalizar este su relato, el MSM se asume parte del Proceso de Cambio y al acusar al MAS de haberlo abandonado, dice estar dispuesto a reconducirlo por el buen camino. Yo señalo que se trata de un error táctico, porque eso obligará a Juan del Granado a competir el liderazgo con Evo Morales Ayma al interior del proceso, que tiene asegurado el apoyo y la lealtad de los más pobres, los más ignorantes y más marginales, junto a los cocaleros, narcotraficantes, contrabandistas y demás grupos prebendales, que se beneficial actualmente del poder. En ese espacio, que es el espacio del “Proceso de Cambio”, Juan no le gana a Evo, ni soñando.

Todo intento de construir una alternativa política al MAS pasa por aglutinar a las clases medias urbanas y mestizas, que es donde puede afincarse un liderazgo distinto al construido sobre la razón indígena-originaria-campesina, que es la fábula con la que se ha expandido la alienación ideológica masista, nacida desde el campo y llegando a abarcar parte de las ciudades. Intentar restructurar una alternativa de izquierda, socialista y democrática (como dice ser el MSM) desde ese lugar, es aislarse del resto de la sociedad; en el caso de Juan del Granado, es bloquear su salto fuera de circuito de Oruro y La Paz, y menos aún, permitirse estar presente en la parte amazónica y al sur del país.


Como le pasa a Rubén Costas, pero a la inversa, que está atrapado por su inegable vinculación con las logias cruceñas, que son la Santa Cruz del pasado que no volverá jamás; si Costas quiere ser una alternativa nacional debe romper con las logias; si Juan quiere ser una alternativa nacional, debe romper con el Proceso de Cambio. Es más, la afiliación directa con este desprestigiado proceso, auto-excluye al MSM de constituirse en el centro de un inevitable esfuerzo de unidad desde la oposición progresista y democrática a Evo Morales; puesto así, al final del día, el MSM tendrá que sumarse a otras iniciativas mejor ubicadas, en el centro progresista del mapa político boliviano, abandonando la posibilidad de ser un actor central, para lo que tiene las condiciones en este momento.

El MSM se define demócrata y proclama su compromiso irrenunciable con la Democracia, aunque no dice bien qué entiende por ella, cae en la tipología repetida de las muchas democracias existentes en nuestra realidad multicultural (que habría que ver de dónde devienen discursivamente en ser democracias); nadie les puede negar ese derecho, estuvieron desde el seno del MIR luchando por la democracia, que es una característica generacional, dentro y fuera de ese partido. Lo de la alianza con el etnonacionalismo autoritario podría pasar por un gafe, porque abandonaron a tiempo ese barco.

Se definen también como de izquierda y socialistas, lo que tampoco nadie les puede cuestionar. Entiendo menos lo del ecologismo y la defensa de la biodiversidad, que se anotará en el inventario de las demandas de las nuevas generaciones, a las que se puede responder consecuentemente.

La reivindicación de lo nacional-popular, en cambio, es tardía y me parece más un atavismo que un compromiso, teniendo en cuenta que lo nacional-popular es, hoy por hoy, patrimonio de los populismos autoritarios del ALBA en América Latina.

Finalmente la reivindicación de la democracia al interior del partido (que no creo que se practique realmente ni en el MSM, ni en ningún otro partido boliviano) y ese concepto de un entidad descentralizada, donde puedan coexistir las diferentes formas de organización democrática que se conocen en nuestra diversa y abigarrada realidad, la representativa, la directa, la comunitaria, la asamblearia… ahí me perdí y el discurso me pareció como esos escritos de Raul PradaAlcoreza, que son geniales, pero que de tanto recoveco se hacen incomprensibles. En una época donde las redes descentralizadas son un anacronismo y cuando las nuevas generaciones empiezan a vivir una cultura de la abundancia desde las redes distribuidas, hablar de descentralización en un partido suena a repetir formulas organizacionales como la militancia, las células, las consignas o los delegados, que son formas del siglo XX, que aún no hemos terminado de superar.