19 de julio de 2012

Minutos ancestrales en la Web

Me tropecé con una página imperdible, por lo absurda y mentirosa. Me preocupó también que los amigos de @gobernabilidad la hayan promocionado desde su espacio en Tuiter. Miren la página y sigan la crítica.



Ese lugar Web dice que pretende mostrar la “Historia de los Pueblos Indígena-Originario-Campesinos de Bolivia”. En su presentación, los autores afirman que “en esta cronología presentamos los hitos históricos más importantes en el recorrido de los pueblos indígena originario campesinos en la historia boliviana.”


Y empiezan el año 1983 con una propuesta de la CSUTCB, aunque aclaran que estas ideas se remontan a los año 60, en el siglo XX. Es decir, lo milenario, lo ancestral, lo originario, se reduce a cinco lustros, que concluyen el 2009 con la aprobación de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, que es donde querían llegar; flameando wiphalas. ¡Final de la historia!


El gran engaño: Un relato que quiere imponerse como versión de “nuestra” historia, olvidando todo el pasado, como si no existiera y haciendo de “lo indígena” una entelequia aislada de lo demás, mirándose solo a sí misma, como si no fuera parte del mundo. Asi se cumple la profesía de que amanecidos de entre las piedras, los Amautas despertarán un día, cuando la llegada del Pachacutec.


El Canciller Choquehuanca acaba de afirmar que este 21 de diciembre, cuando el solsticio de verano y la alineación de no se qué planetas, fenecerá en tiempo de la macha y llegará la era del pacha. Yo digo --pucha, es exactamente así como la han inventado para que algunos se la crean--. La pelea continua en el campo de lo simbólico, y como decía mi abuela, "en ese mundo traidor, / nada es verdad o mentira, / todo es según el color / del cristal con que se mira".


No hay conquista española, ni encuentro cultural entre dos grandes civilizaciones de ese entonces; no hay mestizaje ni sincretismo, no hay riqueza intercultural, que son la base histórica de la bolivianidad en tanto identidad. Tampoco hay la lucha por la emancipación y la independencia, no hay criollos, ni ideales de libertad e igualdad; no hay República, ni Bolivar, ni Sucre, ni Olañeta. Tampoco hay Villarroel y el Congreso Indigenal, el fin del pongueaje y la servidumbre indígena, o el voto universal cuando la Revolución Nacional de 1952; ni la lucha y conquista por la Democracia en 1982, o la transparencia electora, que fueron las condiciones para la existencia y victoria del MAS en las elecciones.


La historia oficial del movimiento indígena/campesino/originario se reduce a 25 años. El único actor social es el campesinado. La única cultura es la de los indígenas. El único actor político es el MAS. El único caudillo es Evo Morales. Lo que hicieron nuestros ancestros españoles, criollos y mestizos, sus luchas por la libertad, la democracia y la construcción del Estado nacional, han sido borradas de la historia.


Evo quiere ser un Pachacutec aimara (el Inca era quechua), que tuvo la capacidad de borrar el pasado y construir un relato centrado en su poderío. La diferencia es que ahora hay lenguaje escrito, hace 500 años que nuestros antepasados europeos inventaron la imprenta y la hicieron funcionar, hace 50 años que hay Internet en el mundo. Por eso el proyecto de manipular la realidad solo sirve para que los más ignorantes e iletrados (quienes no han tenido oportunidad por su marginalidad y su pobreza) crean esos cuentos sin origen ni destino.


La mejor manera de luchar contra el etnonacionalismo autoritario y narcococalero es leer, sirve también para contrarrestar otros populismos y fundamentalismo en cualquier parte del mundo. La consigna para que esto no se repita nunca más en nuestra historia debe ser ¡Educación, Educación y más Educación! Está demostrado que cuanto más cultivada y educada es la persona, sin importar raza, opción sexual, religión, etnia de origen o cultura, es más democrática, más generosa, más honrad, más solidaria, y vota menos por el MAS.