26 de julio de 2012

CONSULTATIO

No vamos a discutir si es pre o es post, si se hace a destiempo cuando la carretera está casi terminada, después de aprobar los planos y proyectos, conseguir créditos y financiamientos, contratar y descontratar las empresas, y luego de que el mismísimo presidente de los cocaleros del Chapare y Presidente (también) del Estado Plurinacional de Bolivia aseguró que se va a construir cueste lo que cueste y le pese a quien le pese. Indiscutible, la consulta es post. E ilegal, por lo tanto. Morto Consultatio, la podríamos llamarla usando latinejos.

Tampoco vamos a profundizar el trato y maltrato del gobierno etnonacionalista y autoritario, a los ciudadanos indígenas del TIPNIS, que realizaron nueve sacrificadas marchas a la sede de gobierno del país donde les tocó residir y que no parece propio; donde un Presidente compromete su palabra sin honrarla y borra luego, con el mayor cinismo, lo que dijo; fue una actitud demostrativa del nivel ético de los gobernantes y la baja calidad de sus espíritus. Los indígenas amazónicos lo saben, nosotros lo sabemos, y el mundo empieza a comprenderlo poco a apoco.

Lo que debemos discutir y denunciar a todos los vientos, son las condiciones de la consulta famosa.


Primero que está en manos de quienes quieren hacer la carretera, que han demostrado con creces de lo que son capaces. Ellos han decidido excluir a los habitantes del TIPNIS e invitar a dialogar y decidir a los avecindados en antiguas migraciones colonizadoras vinculadas a la coca y de ahí a la cocaína; ellos son los que malinterpretan la ley y dicen que no se requiere consenso sino concertación. Para acompañándolos y otorgar confianza, el Tribunal Supremo Electoral (la Banda de Ovando, les decimos, en recuerdo de los cruatreros de antaño) que es del mismo grupo de militantes obsecuentes, ha designado comisiones, que no van a contar votos, sino a interpretar como les de la gana, a favor de quienes les pagan el sueldo, lo que puedan repetir del libreto los dialogantes invitados.

¿Veedores internacionales? Hasta el momento no hay nadie que haya mostrado interés en apersonarse y convalidar una patraña semejante (algún venezolano de la OEA o algún cubano, cuyo gobierno es ejemplo de democracia, podrían aparecer para salvar el apuro). Los “usos y costumbres” han sido reemplazados por asambleas, importadas al TIPNIS desde los sindicatos obreros y mineros de otros lugares y otras épocas, susceptibles de ser manipuladas por aparatos organizados, movilizados y pagados por quienes pueden hacerlo.

¿Y la información? Eso es lo más vistoso del caso. Quienes informan y conducen la discusión son los mismos que apalearon a los indígenas en meses pasados, o hace días los reprimieron en La Paz, interesados en destruir el TIPNIS y construir una carretera atravesando sus entrañas; son sus técnicos, sus funcionarios, sus políticos, sus sacerdotes recién inventados… ¿Y de parte de quienes se oponen? Nadie. Nadie. Nadie. Porque no pueden, porque no tienen, porque no los dejan, Y al que saque la cabeza…, duro con él.

No quedarán más que los arcos y las flechas.