29 de octubre de 2015

¿INVERSIONES?

Nuestro Presidente se fue a Nueva York a celebrar su cumpleaños; lo acompañó medio gobierno, lo que costó nadie sabe la cantidad de cientos de miles de dolares que yo considero tirados a la basura, porque no creo que nadie de quienes lo acompañaron a soplar las velitas, que fueron ciento treinta empresarios de tercera linea, haya salido convencido de que venir a invertir en Bolivia valga la pena, por lo menos mientras el régimen etnonacionalista, populista y autoritario siga gobernando este folclórico país sudamericano.

Digo esto por las afirmaciones presidenciales. La primera da susto, porque pone en evidencia la concepción errática del Presidente y sus ministros, cuando califica a la economía boliviana como de “perspectiva mundial”. La economía boliviana representa el 0,038784535 por ciento (2013) de la economía mundial, es decir, si nos borraran del mapa podrían pasar varios años antes de que alguien se diera cuenta. No se puede ser tan poco serios ante personas mínimamente informadas.

La otra es la "garantía de la propiedad privada", que se expuso a todo volumen, como si se tratara de los más conspicuos representantes del liberalismo, sin que a nadie se le coloreara la cara plurinacional. Un inversor internacional, por muy pequeño que sea, se informará antes de venir con la chequera, sobre quienes son Evo Morales y sus secuaces, y cualquier consultor en el mundo, así sea también de tercera, le explicará lo de las nacionalizaciones (tomas militares de empresas, de por medio), las amenazas, el apoyo a las expropiaciones por invasión de minas y terrenos, la existencia de una "justicia comunitaria" de igual valor a la Constitución y las leyes, las dificultades para establecer legalmente una empresa, el enredado sistema de impuestos, y la CORRUPCIÓN gubernamental. Es decir, un país donde no vale la pena invertir sino mucho después de que se vaya este gobierno.

Huelgan más argumentos y palabras. Si apareciera alguien a decir que se ha convencido después de escuchar a Morales Ayma y Arce Catacora, habría que sospechar que más que una inversión se trata de algún turbio negociado.